Liane e Iain Stooke rechazaron las fuertes presiones médicas para que abortaran a su bebé, al que diagnosticaron un daño cerebral severo por el que carecería de "calidad de vida significativa". Miley, que ahora luce sus 2 hermosos años, nació perfectamente sana.
Los médicos del Hospital de Frenchay, en la ciudada británica de Bristol, indicaron a Liane y Iain Stooke que su bebé Miley nacería deforme, tras realizar una tomografía que mostró una sombra en el cerebro en su hija no nacida. La repetición de la exploración, que mostró la misma sombra, llevó a los médicos un diagnóstico de holoprosencefalia, una condición en la que la parte frontal del cerebro de un niño en el útero no se forma de dos hemisferios.
"Se nos dijo que Miley sufriría graves daños cerebrales por los que probablemente no seríamos capaz de comunicarse, que nunca podría caminar, hablar o de reconocer nuestros rostros ", relatan los Stooke, que tiene otros dos hijos de 4 y 9 años de edad, al Daily Mail. "También que era posible que fuera físicamente deforme. Había un montón de incógnitas" Liane relata cómo los médicos del Hospital Frenchay les recomendaron que abortaran, porque Miley carecería de "calidad de vida significativa". "El doctor dijo que no era demasiado tarde para abortar. Nos lo dijo como si no hubiera otra opción", recuerda la señora Stooke.
Un diagnóstico prenatal angustioso... y equivocado La pareja, angustiada, se planteó el aborto, pero al final el instinto maternal de Liane les llevó a decidir dar a su pequeña hija una oportunidad de vivir. Miley nació por cesárea en octubre de 2011, y no hay indicios de que tenga problema de salud alguno. "Las parteras estaban desconcertadas. Los médicos le hicieron las pruebas convencionales y Miley las pasó todas con gran éxito", relata Liane. "Dos días después, a Miley se le practicó otra resonancia magnética y nos dijeron que no tenía holoprosencefalia en absoluto. De hecho, estaba completamente sana. La única explicación es que la proyección de imagen y el diagnóstico original habían sido completamente equivocados".
Los Stooke recuerdan el gran alivio que experimentaron al nacer Miley, pero tras este sentimiento inicial comenzaron a sentir un gran enojo, al pensar en lo cerca que habían estado de abortar a su hija. Así, presentaron una denuncia ante las instancias oportunas del Sistema Nacional de Salud, exigiendo una explicación de los errores que se habían cometido.
Un comunicado del director médico del hospital, el Dr. Chris Burton, señalaba: "El North Bristol NHS Trust ha investigado a fondo ante la preocupación del señor y la señora Stooke, y proporciona una respuesta completa en febrero de 2012, en la que expresamos nuestra solidaridad sin reservas por la angustia sufrida".
Liane concluye manifestándose muy complacida de la decisión que adoptaron. "Miley es simplemente perfecta. Estoy tan contenta de haber confiado en mi instinto de madre y de dar a mi niña la oportunidad de vivir". Fuente: http://www.hazteoir.org
"El amor puede acabar con cualquier conflicto", aseguró este martes en una entrevista con EFE Angélique Namaika, la religiosa congoleña galardonada recientemente con el premio "Nansen para los Refugiados", que concede cada año la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR).
"Es el amor el que da ánimos a las personas para seguir adelante, el que les ayuda a sonreír de nuevo después de sufrir atrocidades", indicó Namaika, que desde hace diez años trabaja para devolver la vida normal a mujeres víctimas de la violencia de milicias armadas en la República Democrática del Congo.
A través de su Centro para la Reintegración y el Desarrollo, en la provincia de Dungu, al noroeste del país, la hermana Namaika ha ofrecido ayuda psicológica, formación profesional y experiencia laboral a más de 2.000 mujeres y niños víctimas de la violencia de grupos armados en el país.
"Yo vi la importancia de las mujeres, del trabajo que hacen y el papel que cumplen en el mundo", aseguró la congoleña, que indicó que con su apoyo busca, ante todo, facilitar su autonomía. "Si la mujer no es autónoma va a sufrir, sin duda, toda suerte de atrocidades", explicó.
La región noroeste de la República Democrática del Congo alberga en la actualidad unos 320.000 desplazados, según cálculos de ACNUR, que se han visto forzados a huir debido a la violencia de grupos armados, como el ugandés Ejército de Resistencia del Señor.
Para Namaika, el trabajo con las mujeres víctimas de esta violencia es un pasaporte, a largo plazo, a un Congo sin conflicto, pues las mujeres juegan un papel fundamental en la educación de los hijos, por lo que ayudarlas asegura una segunda generación sin rastro de la violencia.
"En la madre que está traumatizada, que ha sufrido abusos sexuales, los hijos leen todos los días la tristeza de su mirada. Pensemos que estos niños van a crecer, ¿y con qué? Van a portar también esa imagen de lo que han visto cada día", explicó. "Así la violencia va a continuar", afirmó Namaika, que indicó que la transmisión de este dolor de madres a hijos hace que el conflicto se perpetúe entre generaciones.
Preguntada por la violencia en la República Democrática del Congo, Namaika se mostró optimista, porque "siempre hay esperanza". "En nuestra casa se vive esperanza: a nuestras mujeres les dimos la esperanza de poder seguir viviendo", añadió.
Tras recibir el premio Nansen en Ginebra, Namaika ha comenzado una gira por las principales capitales de Europa, que la ha llevado a ser recibida por el papa Francisco, a reunirse en Bruselas con la reina de Bélgica, Matilde, y a viajar a Amsterdam. EFE Agency
Wilson Fernando López era un joven de apenas 17 años que vivía junto a sus padres en un barrio de la ciudad de Manizales, en Colombia. Tenía una personalidad tímida, que le impidió por mucho tiempo acercarse a otras personas.
Cambió su forma de relacionarse el día que Ana apareció en su vida. Nada más verla quedó prendado… y ciego. "Era una hermosa joven de ojos verdes claros, bellísima, con un rostro de inocencia casi angelical. Un día me invitó a una fiesta, llegamos a una casa grande y me fijo al momento de entrar que estaba todo oscuro. Caminamos, entré con ella a un lugar donde habían otros muchachos que se colocaron una sotana oscura. Temeroso no le solté la mano y también me vistieron con esta sotana”.
Extraña fiesta
Su facción del rostro cambió cuando escuchó a un hombre del grupo que hablaba un extraño lenguaje. “Noté que todos hablaban en ese mismo idioma. Mientras, asustado, permanecí callado. Luego noté que en el centro de una mesa que rodeaban estaba graficada una tabla Ouija con sangre que luego supe era humana, y las manillas de la tabla comenzaron de pronto a girar al contrario de las manecillas del reloj”
Se hizo visible su incomodidad, dice, pues nunca había practicado este rito. “Los vasos de agua que estaban en la mesa comenzaron a levitar unos cuantos centímetros, lo mismo pasó con las velas. En cuestión de segundos entré en pánico y quise escapar, quería correr, pero ya era tarde. Escuché una voz a mi espaldas que me dijo «si huyes te mato»”.
Secta Satánica
Así es como Wilson se integró a una secta satánica llamada «Los Doce del Zodíaco», grupo al que se comprometió en cuerpo y en alma. “Me dijeron que me estaban esperando desde hacía mucho tiempo, pues completaría el círculo perfecto de la estrella de 12 puntas, la también llamada «Estrella de Satán». Yo era el número 12".
Halloween y satanismo
Wilson testimonia que existe una preparación tan sigilosa como siniestra las noches de Halloween. “Conforme a unas fechas establecidas, una de las mujeres deberá sacrificar a sus hijos el día 31 de octubre. Se la elige con meses de anterioridad. Se acuesta (sexo ritual) con el líder, y durante la semana (previa a Halloween) la tratan como si fuera una diosa”.
Los escabrosos detalles no se detienen y entre los ritos más dantescos, detalla una serie de etapas que debió sortear para algún día, liderar su propia agrupación. “Llegué a sacrificar a un gato negro. Le clavé el puñal, me tomé su sangre y me comí su corazón. Con este acto, ya había entregado, por decirlo de alguna forma, el noventa por ciento de mi alma al Demonio. Sólo me faltaba el sacrificio humano. Mis compañeras me instaban a hacerlo, porque ya dominaba todos los ritos. Ellas querían que yo fuera su líder. Claro, pero también tenía que montar mi morada de 12 discípulos para continuar la obra de Satanás”.
Sórdidos sacrificios
“Recuerdo que en una de las noches de Halloween, vi el sacrificio de un niño. Me dio una inmensa pena ver cómo el sacerdote negro colgó al niño, lo abrió con una daga, le sacó el corazón y se lo comió… ”.
Las descripciones coinciden con lo abordado por el padre Luis Escobar, conocedor del tema, en Portaluz, respecto a que en la mayoría de las sectas, existe una dominación del líder y complicidad por parte de sus miembros.
“Escogíamos a integrantes dentro de la secta para que se embarazaran porque no queríamos despertar sospechas”.
Por otro lado, López explica que los atentados y los hechizos deben ser entre las 3 y 5 de la mañana. “Si el niño no nace (parto inducido) antes de las 5 de la mañana, se tiene que abrir la panza de la mamá. Y se hace un sacrificio 2 por 1, pues se les mata inmediatamente”.
Estuvo atrapado por casi tres años, recuerda, y conforme pasaba el tiempo, sabía que llegaba la hora de cumplir con el pacto. “Era el que seguía en la lista y tenía que hacer el sacrificio. Llegó el 31 de octubre, Halloween, todo está listo y los integrantes debíamos jurar ante el libro del Macho Cabrío (texto insigne del satanismo y de invocación a demonios); así se comienza el año satánico, se invoca a los espíritus inferiores y se baña a todos los satanistas con agua de alcantarilla”.
Una fiel testigo
Resulta desconcertante oír las palabras de Wilson, quien, sumido en espíritus malignos, fantasmas y otros seres, pretendió llevar adelante su plan siniestro. “Llegó una muchacha nueva a mi barrio y tanto me fasciné con ella que quise hechizarla. Probé con todos los rituales que sabía, pero a ella no le entraba nada. Fue tanta mi obsesión que le pedí ayuda al obispo negro para que ella se enamorara de mí”.
“Me recomendó que actuara como un chico bueno -confiesa- y empecé a acompañarla en las cosas que a ella le gustaban. ¡Y ahí se produjo todo! Rezaba el Rosario por las mañanas y las tardes, además de ir a misa todos los días ¡No sabía en lo que me estaba metiendo! Nos fuimos conociendo y un día me pidió acompañarla a la iglesia y me arrodillara en frente del Santísimo. Para pasar desapercibido, dice, la seguí en todo y al entrar al lugar sagrado recuerda que ella se arrodilló ante el Santísimo (que estaba expuesto para Adoración). Lo miró invitándolo a arrodillarse… “pero al hacerlo sentí en mi cuerpo como agujas traspasando todos los poros de mi piel. Era tanto lo incómodo que me sentía cada vez que debía acompañarla a esto, que a veces la esperaba afuera del templo”.
Conversión
Nunca tuvo entre sus planes convertirse. Pero la presencia divina que habitaba a la muchacha lapidó los deseos de Wilson. “Esta mujer me decía en reiteradas ocasiones que oraba por la salvación de mi alma. Al mismo tiempo que Satanás me llamaba cobrando la cuenta. Porque, recordemos, le debía el sacrificio humano de Halloween”.
Presa de permanentes conflictos interiores dice que incluso escuchaba voces que le decían: “¡Mátate!, ¡Te vamos a matar!, ¡Sacrifícate!”. Desesperado y temeroso de revelar en la secta lo que sucedía, recurrió instintivamente donde el sacerdote Héctor Ochoa (ya fallecido) por medio del cual vivió una experiencia liberadora. “Con el padre empezó esa batalla campal que duró tiempo. De mí, salieron tres demonios de la primera potestad de Satanás, muy grandes”.
La última batalla
El duro camino para reconocerse hijo de Dios requirió luego su total empeño, confesarse a menudo en el sacramento de la reconciliación y transparentar su verdad a sus padres. Su penitencia, dice, era “ir donde las personas a las que había dañado y pedirles perdón”. No obstante, agrega, aún faltaba una última batalla por dar…
“Al poco tiempo, viendo mi ausencia, los miembros de la secta constataron lo ocurrido y empezaron a atentar contra mi familia. Atacaban espiritualmente, hasta que un día estando en el grupo de oración donde había empezado a participar, apareció el sacerdote negro, y me dice «vengo por usted, ya sabe qué sigue»”. Luego, recuerda que el líder satanista comenzó a balbucear sus maldiciones… “y en un momento, cuando estaba débil, comencé a sentir detrás de mí una voz que decía «Dios te salve María, llena eres de gracia…» y cada vez fue más fuerte. Sentí salir detrás de mí, una mano blanca, hermosa, luminosa, portando un rosario que enrolló al sacerdote negro”.
El líder de la secta satánica salió de inmediato del lugar y tras diez años jamás Wilson ha vuelto a ser agredido. Hoy destina buena parte de su tiempo a testimoniar su experiencia con las sectas, el Demonio y en especial la verdad satánica que encierra la fiesta de Halloween de la cual fue liberado por una testigo de la fe, un sacerdote y luego, finalmente, por intercesión de la Santísima Virgen María.
Por: Osvaldo Moreno Sotelo, LeCristo.com