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viernes, 20 de septiembre de 2013

Demos gracias a Dios


La vida de un ser humano resulta afectada con constancia por diferentes sentimientos, actitudes, momentos que por ser variables pueden ser muy buenos, otras veces sólo buenos y también no tan buenos. Lo que realmente quiero decir con todo, es que el ser humano en medio de sus vivencias, placeres y disgustos siempre tendrá la necesidad de Dios.

Hay algo muy sencillo pero que podría tornarse a algunos como complejo, “dar gracias a Dios”. Dar gracias a Dios no sólo por aquello que nos da, que recibimos, con lo que nos llena el espíritu; dar gracias también por aquellas experiencias que si bien no son las más agradables sabemos que Él nos la permite sólo para nuestro bien. Dios quiere que crezcamos, que el viento algunas veces nos golpee más fuerte de lo que normalmente lo hace, todo para que veamos que Él es grande y que hace maravilla en nosotros.

jueves, 12 de septiembre de 2013

Señor enséñame a recordar


Que no puedo hacer que nadie me ame, lo que sí puedo hacer es dejarme amar.
Que toma años construir la confianza, y sólo segundos para destruirla.
Que lo más valioso no es lo que tengo en mi vida, sino a quien tengo en mi vida.

Que rico no es el que más tiene, sino el que menos necesita.
Que debo controlar mis actitudes, o si no mis actitudes me controlarán a mí.
Que no es bueno compararme con los demás, pues siempre habrá alguien mejor o peor que yo.

Que el dinero lo compra todo, menos la felicidad.
Que los amigos de verdad son escasos, y quien haya encontrado uno tiene un verdadero tesoro.
Que soy dueño de lo que callo, y esclavo de lo que digo.

Que la felicidad no es cuestión de suerte, sino producto de mis decisiones.
Que dos personas pueden mirar una misma cosa, y ver algo totalmente diferente.
Gracias, Señor por ayudarme a crecer y enseñarme a vivir.
Por. Aciprensa

viernes, 23 de agosto de 2013

En bicicleta con Dios...


Al principio veía a Dios como el que me observaba, como un juez que llevaba cuenta de lo que hacía mal, como para ver si merecía el cielo o el infierno cuando muriera. Era como un presidente, reconocía su foto cuando la veía, pero realmente no lo conocía.

Pero luego reconocí a mi Salvador; parecía como si la vida fuera un viaje en bicicleta, pero era una bici de dos, y noté que Dios viajaba atrás y me ayudaba a pedalear.
No sé cuando sucedió, no me di cuenta cuando fue, que Él sugirió que cambiáramos lugares, lo que sí sé es que mi vida no ha sido la misma desde entonces.

jueves, 1 de agosto de 2013

Oración Sacerdotal de Jesús (Jn 17,1-26)



Padre, ha llegado la hora; glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti y que, según el poder que le has dado sobre todos los hombres, dé vida eterna a todos los que les has confiado. Y la vida eterna es que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y al que tú has enviado, Jesucristo. Yo te he glorificado en la tierra, llevando a término la obra que me encomendaste. Ahora, Padre, glorifícame tú, junto a ti, con la gloria que tenía contigo antes de existir el mundo.

He manifestado tu nombre a los hombres que escogiste del mundo y me los confiaste; tuyos eran, y tú me los has dado; y ellos han guardado tu doctrina. Ahora han conocido que todo lo que me confiaste viene de ti; porque les he comunicado las enseñanzas que tú me diste, y ellos las han aceptado. Ahora saben con toda certeza que salí de ti, y ya están convencidos de que tú me enviaste.

martes, 16 de julio de 2013

¿Sabes cuál es el valor de una Misa?


Hace muchos años, en la ciudad de Luxemburgo, un capitán de la guardia forestal se entretenía en una animada conversación con un carnicero cuando una señora ya mayor entró a la carnicería. Ella le explicó al carnicero que necesitaba un pedazo de carne, pero que no tenía el dinero para pagarlo.

Mientras tanto, el capitán encontró la conversación entre los dos muy entretenida, "un pedazo de carne, pero cuánto me va a pagar por eso?" preguntó el carnicero. La señora le respondió, "perdóneme, no tengo nada de dinero, pero iré a Misa por usted y rezaré por sus intenciones". El carnicero y el capitán eran buenos hombres pero indiferentes a la religión y se empezaron a burlar de la respuesta de la mujer.

"Está bien" dijo el carnicero, "entonces usted va a ir a Misa por mí, y cuando regrese le daré tanta carne como pese la Misa". La mujer se fue a Misa y regresó. Cuando el carnicero la vio viniendo cogió un pedazo de papel y anotó la frase "ella fue a Misa por ti", y lo puso en unos de los platos de la balanza, y en el otro plato colocó un pequeño hueso. Nada sucedió e inmediatamente cambió el hueso por un pedazo de carne. El pedazo de papel pesó más.

Los dos hombres comenzaron a avergonzarse de lo sucedido, pero continuaron. Colocaron un gran pedazo de carne en unos de los platos de la balanza, pero el papel siguió pesando más.

miércoles, 10 de julio de 2013

El amor paternal de Dios


Un fuerte viento soplaba en una friolenta noche de marzo en las afueras de un pequeño hospital de Dallas, mientras el doctor entró en el cuarto donde se encontraba Diana Blessing. Ella aún estaba adormecida por la cirugía y su esposo David aguantaba su mano cuando el médico les comunicó el último informe de su recién nacida, la pequeña Danae Lu Blessing. La tarde del 10 de marzo de 1991, complicaciones habían forzado a Diana, con solo 24 semanas de embarazo (seis meses), a tener una cesárea de emergencia para que naciera Danae Lue, la nueva hija de la pareja.

La niña nació pesando solo una libra y nueve onzas y con solo 12 pulgadas de longitud. Los padres sabían que la niña estaba peligrosamente prematura, pero no estaban preparados para escuchar lo que la suave voz del médico estaba a punto de decir.

miércoles, 24 de abril de 2013

Señor, me tienes a mí


Por: bit.ly/13v7wDs
Señor, tú no tienes manos, tienes sólo nuestras manos para construir un mundo nuevo donde habite la justicia. Concédenos, Señor, fortaleza y entrega.

Señor, tú no tienes pies, tienes sólo nuestros pies para poner en marcha a los hombres por el camino de la libertad. Concédenos, Señor, comprensión y estima.

Señor, tú no tienes labios, tienes sólo nuestros labios para proclamar al mundo la Buena Noticia de tu Evangelio. Concédenos, Señor, sabiduría y consejo.

Señor, tú no tienes medios, tienes sólo nuestra acción para lograr que todos los hombres sean hermanos. Concédenos, Señor, ser testigos de tu Evangelio.

Te lo pedimos a ti que eres Dios por los siglos de los siglos,
Amén.