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martes, 10 de diciembre de 2013
Sociedad de San Pablo
El objetivo de su misión es poner en contacto la totalidad del Cristo (sintetizada en el título "Cristo Maestro Camino, Verdad y Vida") con todas las facultades de la persona (mente, corazón y voluntad) mediante la comunicación que se realiza con los medios modernos. La metodología usada incluye la propuesta de toda la experiencia cristiana (dogma, moral y culto) y la presentación de todas las realidades humanas en perspectiva cristiana.
El desarrollo histórico de la misión paulina sigue la evolución de la comunicación. Inicialmente el padre Alberione había adoptado los impresos; después asocia también el cine, la radio, la televisión y los discos. Actualmente los Paulinos, empeñados en la evangelización con los mass-media, se preparan para encarnar el Cristo Maestro Camino Verdad y Vida en la "cultura" creada por la comunicación.
Siguiendo las indicaciones del padre Alberione de "lanzarse siempre hacia adelante", los Paulinos quieren estar en la Iglesia del tercer milenio, entre los pioneros de una espiritualidad evangélica e integral que sabe inculturarse en la comunicación global y multimedial. Para el padre Alberione y para los Paulinos, la comunicación en la obra de evangelización no es una simple ayuda sino una forma original y auténtica de predicación, que llega a las personas alejadas de la parroquia.
jueves, 21 de noviembre de 2013
Todos tenemos Fe… ¿No me crees?
El Papa emérito Benedicto XVI nos decía que debemos quitarnos de la cabeza la falsa idea de que la fe ya no tienen nada que decirle al hombre de hoy.
Y es cierto, sólo basta hacer una pequeña reflexión para darnos cuenta de que todos tenemos fe. Y es que, para poder SUBSISTIR, el ser humano, además de las mínimas condiciones básicas de vida, necesita fe, creer. Así, vamos viendo que creemos en cientos de cosas, situaciones y personas, aunque no nos demos cuenta.
Por ejemplo, creemos en el médico; cuando tenemos algún malestar acudimos a pedir su auxilio, partimos como de un preconcepto: que él puede darnos un tratamiento eficaz para remediar nuestros padecimientos. No necesariamente nos debe constar que efectivamente el médico tiene los conocimientos y la certificación expedida por cierta universidad para que demos por hecho que puede ayudarnos. Le creemos sin más y, generalmente hacemos lo que él nos indica con una fe casi ciega.
De la misma forma, creemos en el farmaceuta que nos da el medicamento prescrito anteriormente por el médico. No es que nos vayamos personalmente a laboratorio a ver que efectivamente se haga la mezcla específica de tales o cuales activos que necesitamos para tratar nuestro malestar. Nuevamente, por fe, creemos que el producto que se nos entrega en la farmacia efectivamente equivale a lo que, por fe, creemos nos ayudará para restablecer nuestra salud.
Lo mismo dígase de cuando, por ejemplo, compramos un boleto de avión. Difícilmente alguien desconfía si es que en realidad el vuelo llegará al lugar adonde lo compró, ¿qué tal que me llevan a otro sitio?, ¿y si el piloto no sabe sobrevolar el avión?, ¿qué tal que la persona que me vendió el boleto me engañó y no me van a prestar finalmente el servicio que requiero? Simplemente actuamos por fe, creyendo sencillamente en un conjunto de personas que aún sin conocerlas, confiamos y tenemos la seguridad de que nos darán un servicio.
Pues bien, en muchas cosas tenemos fe, en muchas personas, y aún sin habernos visto jamás, les creemos. Mas, lamentablemente, en nuestra relación con Dios no sucede lo mismo… tenemos miles de preguntas, algunas de ellas ilógicas incluso; no nos damos cuenta que en Él también debemos tener fe, confiar, creerle.
¿Por qué Jesús no pudo actuar milagros en su pueblo? No hay otra respuesta, sencillamente porque no tenían fe en Él. Sin embargo, otros cientos de hombres, mujeres y niños de otros lugares fueron testigos y receptores de muchos signos milagrosos. La diferencia era que éstos sí tenían fe en Jesús.
Finalicemos nuestra reflexión con este pequeño pensamiento que nos motiva a CREER: No es que deba poseerse una enorme cantidad de fe, con poca basta. Quien tiene fe, aunque en una diminuta porción, lo tiene todo.
Por: Ángel David Arias Correa
jueves, 7 de noviembre de 2013
El Amor
¿Qué es el amor? Más que darle una definición sería observarlo en aquello que realizamos. El amor que bien podríamos traducir en afecto, sentimientos que expresamos diariamente hacia las personas con las cuales compartimos un mismo entorno y espacio.
Hablar del amor hace que viajemos por aquellas experiencia, puede ser cuando recibimos de un ser querido un abrazo o un gran beso, signo de que estaba con nosotros y sentía con nosotros. O aquella experiencia en la que la niña que nos gustaba nos dio el sí de amistad, de novios y nos besamos por primera vez, sintiendo que compaginábamos con otra persona distinta, pero que le gustaban mis cosas y a mí las de ella.
También cuando un amigo me dijo que podía contar con él en lo que quisiera, que en todo momento él estaría ahí para escucharme y para compartir aquello que me sucedía. Así como esto que les acabo de describir podríamos “definir” lo que es el amor. Todos conservamos una definición o aquello que concebimos como amor, pero lo hacemos uno en el momento de su vivencia.
Cuando amamos entregamos todo de nosotros a esa persona o a los estudios si se quiere. No amamos porque sí, amamos porque es nuestra naturaleza, viajar a otros mundos por medio del amor es saber que somos humanos, que somos creación divina hecha para amar. Porque más grande que el resentimiento, que el odio, que la duda, es el amor. Sobrepasa nuestro sentidos y nos desborda a la alegría de poder sentir que veo, que escucho, que palpo, que siento al igual que todos los seres. Que me motivo, que aguardo, que espero en la otra persona, en mis capacidades, más aún en Dios.
Hoy, mañana y siempre estaremos rodeados por esto que es el amor. Dios es amor, y así como es amor está siempre en nosotros, en nuestro corazón. Abrámosle las puertas de par en par que Él entre en nosotros llenándonos de su aliento de vida. No hay espacio para no amar, no hay tampoco espacio para no dejarnos amar, amemos porque no cuesta, amemos porque hemos sido creados para amar.
Por: Nov. Farud Bríñez
miércoles, 30 de octubre de 2013
Oración del Seminarista
Señor, entre tantos jóvenes que había donde yo vivía, sólo en mi corazón sembraste la inquietud de consagración a través del sacerdocio.
Consciente de mis pobrezas y mis debilidades, aquí estoy para hacer tu voluntad, crucé las puertas del seminario, y atrás quedaron las mil cosas que pretendía hacer y ser; y ahora tengo en frente lo único que tú quieres que yo sea, tú sacerdote.
Sé que no me faltará tu gracia como no me faltarán las dificultades. Sé que no me faltará tu providencia como no me faltarán las inquietudes.
Aquí estoy Señor, Aquí estoy.
Sé que no me faltará tu gracia como no me faltarán las dificultades. Sé que no me faltará tu providencia como no me faltarán las inquietudes.
Aquí estoy Señor, Aquí estoy.
viernes, 25 de octubre de 2013
Solemnidad de Jesús Divino Maestro
Esta devoción es la herencia que el Fundador nos ha dejado: «No tengo ni oro ni plata, pero os doy lo que tengo: a Jesucristo camino, verdad y vida».
Para la Familia Paulina Jesucristo es el Maestro, en Él está la clave y el fin de toda la historia humana. La Familia Paulina tiene una sola espiritualidad: vivir integralmente el evangelio; vivir del Divino Maestro. Aspira vivir integralmente el evangelio de Jesucristo, Camino, Verdad y Vida, en el espíritu de san Pablo, bajo la mirada de la Reina de los Apóstoles. Este es el gran secreto de la vida espiritual: configuración con el Divino Maestro. Aquí está la fuente, el camino y la corona de nuestra vitalidad y expansión.
El P. Alberione hace suya esta expresión de Dubois. Mente, voluntad y corazón, las tres ‘dimensiones’ de nuestro ser, que antes del pecado eran felizmente reconducidas a la unidad de la persona, están con frecuencia en contraste dentro del hombre. El bien que quiero hacer no lo hago; el mal que no quiero hacer, eso es lo que hago ¿Quién me librará de éste ser mío presa de la muerte? (Rom. 7,19 –24).
La redención es el trabajo de reconstrucción que Dios lleva a cabo a través de Cristo, en esta imagen interior suya que es el hombre. Pero es un trabajo de reconstrucción que parte de lo profundo: Cristo, por medio de su Espíritu, se convierte en el principio unificador de nuestras "dimensiones:
a) Como Verdad, ilumina nuestra mente para que se uniforme con el Padre y viva su fidelidad;
b) en cuanto Camino, guía nuestra voluntad a fin de que sea conforme al Hijo, cuyo único deseo era cumplir la voluntad del Padre, para que, como él, también nosotros lleguemos a ser ‘palabra del Padre’;
c) como Vida, calienta e inflama nuestro corazón, para que seamos un ‘ágape’ con los hermanos y una armonía con nosotros mismos.
Invocaciones a Jesús Maestro
Jesús, Maestro, santifica mi mente y aumenta mi fe.
Jesús, Maestro de la Iglesia, Atrae a todos a tu escuela.
Jesús Maestro, líbrame del error, de los pensamientos vanos y de las tinieblas eternas.
Jesús, camino entre el Padre y nosotros, te lo ofrezco todo y todo lo espero de ti.
Jesús, camino de santidad, hazme fiel discípulo tuyo.
Jesús camino, hazme perfecto como el Padre que está en los cielos.
Jesús vida, vive en mí para que yo viva en ti.
Jesús vida, no permitas que me separe de ti.
Jesús verdad, que yo sea luz del mundo.
Jesús camino, que yo sea ejemplo y modelo para los hombres.
Por: www.pddm.org.mx
La redención es el trabajo de reconstrucción que Dios lleva a cabo a través de Cristo, en esta imagen interior suya que es el hombre. Pero es un trabajo de reconstrucción que parte de lo profundo: Cristo, por medio de su Espíritu, se convierte en el principio unificador de nuestras "dimensiones:
a) Como Verdad, ilumina nuestra mente para que se uniforme con el Padre y viva su fidelidad;
b) en cuanto Camino, guía nuestra voluntad a fin de que sea conforme al Hijo, cuyo único deseo era cumplir la voluntad del Padre, para que, como él, también nosotros lleguemos a ser ‘palabra del Padre’;
c) como Vida, calienta e inflama nuestro corazón, para que seamos un ‘ágape’ con los hermanos y una armonía con nosotros mismos.
Invocaciones a Jesús Maestro
Jesús, Maestro, santifica mi mente y aumenta mi fe.
Jesús, Maestro de la Iglesia, Atrae a todos a tu escuela.
Jesús Maestro, líbrame del error, de los pensamientos vanos y de las tinieblas eternas.
Jesús, camino entre el Padre y nosotros, te lo ofrezco todo y todo lo espero de ti.
Jesús, camino de santidad, hazme fiel discípulo tuyo.
Jesús camino, hazme perfecto como el Padre que está en los cielos.
Jesús vida, vive en mí para que yo viva en ti.
Jesús vida, no permitas que me separe de ti.
Jesús verdad, que yo sea luz del mundo.
Jesús camino, que yo sea ejemplo y modelo para los hombres.
Por: www.pddm.org.mx
miércoles, 23 de octubre de 2013
Oración por los seminaristas
Señor Jesucristo, Pastor bueno,
tú que conoces a todas tus ovejas y sabes
cómo llegar al corazón del hombre,
abre la mente y el corazón de los que buscan
y esperan una palabra de verdad para su vida;
hazles sentir que sólo en ti pueden encontrar plena luz;
da valor a los que saben dónde encontrar la verdad,
pero temen que tu llamada sea demasiado exigente;
sacude el alma de los que quieran seguirte en el ministerio sacerdotal,
pero no saben vencer las dudas y los miedos,
y acaban por escuchar otras voces.
Tú que eres la Palabra que ilumina
y sostiene los corazones,
suscita en aquellos a quienes llamas
valor para dar la respuesta de amor:
"¡Heme aquí, envíame!"
"¡Heme aquí, envíame!"
viernes, 18 de octubre de 2013
Te has preguntado ¿cómo es el corazón de Jesús?
Todos estamos convencidos de que Jesucristo es el hombre más perfecto que ha existido y existirá jamás, y que es, por lo tanto, el tipo y ejemplar de toda humanidad. Y Jesucristo, que nos dio como primer mandato y como distintivo el amor en todas sus dimensiones, es también el modelo acabado de cómo hay que amar.
Hoy los antropólogos, los médicos y los psicólogos se han querido adentrar en el alma de Jesús, para estudiarla a fondo, para descubrir todos los matices de su exquisita sensibilidad. Sobre todo, para captar las modalidades más íntimas de su amor.
El resultado que nos dan esos estudios es que Jesús fue un amante extraordinario. Un amador como no se ha dado otro. Y de una manera tan cabal, que es la suma de la perfección del amor.
No es extraño entonces que Jesús sea también el hombre más amado, porque sus incondicionales han sabido pagarle con la misma moneda que Él usó...
Todos nos hacemos estas preguntas:
¿Cómo amó Jesús? ¿Cómo era el amor de su corazón? ¿Qué características tenía? ¿Hacia quién iba siempre dirigido? ¿Cómo se comprometía con aquellos a quienes amaba?
Cuando hallamos la respuesta adecuada, nos sentimos arrastrados al amor de Aquél que así supo amarnos a nosotros. El Evangelio es el libro siempre abierto que nos descubre en cada una de sus líneas el alma tan amante de Jesús.
Fuente: Pedro García, Catholic.Net
Todos nos hacemos estas preguntas:
¿Cómo amó Jesús? ¿Cómo era el amor de su corazón? ¿Qué características tenía? ¿Hacia quién iba siempre dirigido? ¿Cómo se comprometía con aquellos a quienes amaba?
Cuando hallamos la respuesta adecuada, nos sentimos arrastrados al amor de Aquél que así supo amarnos a nosotros. El Evangelio es el libro siempre abierto que nos descubre en cada una de sus líneas el alma tan amante de Jesús.
Fuente: Pedro García, Catholic.Net
lunes, 14 de octubre de 2013
Historia de una adopción
Cierta ocasión, la casa de una viuda muy rica se incendió. La señora murió en el fuego. Mientras los bomberos trataban de controlar las llamas, se dieron cuenta del que el pequeño hijito de la señora, que tenía tan sólo 5 años de edad, estaba dentro de la casa. No había forma de llegar a él. No sabían cómo llegar al niño.
Un hombre que pasaba por el lugar, vio que las escaleras ya se habían caído, que el edificio no tenía ascensor, y en la escena observó un tubo al lado de las llamas que llegaba a la ventana donde se había asomado el niño, mas nadie podía tocar el tubo por lo mucho que se había calentado. Aquél hombre, valientemente, se deslizó por el tubo quemándose las manos, hasta que llegó donde estaba el niño, salvándole la vida.
Un año más tarde, se disputaban en la Corte quién calificaba para adoptar al niño, siendo al mismo tiempo el administrador de toda la riqueza. Muchos solicitaron la adopción del pequeño, demostraron lo que creían era necesario para calificar: trayectoria, negocios, solidez, riquezas, etc., pero a ninguno aprobaba el niño, y esta era una condición sumamente necesaria.
El juez volvió a llamar a quienes habían asistido para que intentaran nuevamente la aprobación del pequeño. Entró a la sala un hombre desconocido. Caminó lentamente hacia adelante con las manos dentro de los bolsillos, el juez le preguntó por sus credenciales, a lo que respondió: "Señoría, no tengo riquezas ni negocios que me hagan competir contra todos los que aspiran para adoptar al niño". El juez le dijo: "¿Qué hace entonces usted aquí?, alguna razón debe mostrar por la que quiera ser el tutor del niño". El señor dijo: "Solo tengo estas muestras de amor abnegado…" Al decir esto mostró sus manos, estaban blancas, quemadas, desechas.
El niño al verlo reconoció que ese hombre era quien le había salvado la vida y con lágrimas en sus ojos lo abrazo. Este hombre fue quien obtuvo finalmente la custodia del pequeñito.
Querido amigo:
Cristo Jesús pagó por ti un precio incalculable. Entregó su vida para salvar la tuya, y también por ello te lleva esculpido en las palmas de sus manos. Él quiere adoptarte hoy como su hijo, no por que quiera tomar tus bienes sino para cambiar tu desdicha y abandono por su alegría, riqueza y vida abundante…
¿Aceptarás que Él sea tu Padre frente al mundo?
Por: http://ow.ly/pOttn [adaptación]
El niño al verlo reconoció que ese hombre era quien le había salvado la vida y con lágrimas en sus ojos lo abrazo. Este hombre fue quien obtuvo finalmente la custodia del pequeñito.
Querido amigo:
Cristo Jesús pagó por ti un precio incalculable. Entregó su vida para salvar la tuya, y también por ello te lleva esculpido en las palmas de sus manos. Él quiere adoptarte hoy como su hijo, no por que quiera tomar tus bienes sino para cambiar tu desdicha y abandono por su alegría, riqueza y vida abundante…
¿Aceptarás que Él sea tu Padre frente al mundo?
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jueves, 10 de octubre de 2013
Da alegremente lo mejor de ti
Da alegremente lo mejor de ti:
Da tu tiempo.
Da tu amistad.
Da tu servicio.
Da tu compañía.
Da tu bondad.
Da tu humildad.
Da tu cariño.
Da tu oración.
Da tu sonrisa.
Da tus conocimientos.
Da respeto.
Da justicia.
Da solidaridad.
Da amor.
DA CRISTO a los demás, tu único y mayor bien.
La caridad no es exclusivamente dar dinero, hay muchas más cosas que se pueden compartir y que incluso son más valiosas y generan verdadera fortuna en quien las recibe.
Porque ‘hay más alegría en dar que en recibir’ (Hechos 20, 35), da lo mejor que tienes.
Por: Ángel Arias
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lunes, 7 de octubre de 2013
La llegada inesperada
Menudo revuelo se armó en el Cielo cuando apareció Tatiana. Nadie se lo esperaba, porque aún era muy joven y además era la mamá de dos niños pequeños, así que San Pedro la miró muy severamente, diciendo:
̶ ¿Pero qué haces aquí? Seguro que todavía no te toca...
Sin embargo, al comprobar su libro, San Pedro no se lo podía creer. Era verdad, había hecho todas aquellas cosas que permitían la entrada al Cielo, incluyendo dar todo lo que necesitaban sus hijos, ¡y en tan poco tiempo! Al ver su extrañeza, Tatiana dijo sonriente.
̶ Siempre fui muy rápida en todo. Desde que Adrián y Andrea eran bebés les di cuanto tenía, y lo guardé en un tesoro al que sólo pudieran acceder ellos.
Todos sabían a qué se refería Tatiana. Las mamás van llenando de amor y virtudes el corazón de sus hijos, y sólo pueden ir al Cielo cuando está completamente lleno. Aquello era un notición, porque no era nada normal conocer niños que tuvieran el corazón lleno tan pronto, y todos quisieron verlo.
Ver los corazones de los niños es el espectáculo favorito de los ángeles. Por la noche, cuando los niños duermen, sus corazones brillan intensamente con un brillo de color púrpura que sólo los ángeles pueden ver, y se sientan alrededor susurrando bellas canciones. Esa noche esperaron en la habitación de Adrián y Andrea miles de ángeles.
Ninguno de ellos había dejado de estar triste por la marcha de su madre, pero no tardaron en dormirse. Cuando lo hicieron, su corazón comenzó a iluminarse como siempre lo hace, poco a poco, brillando cada vez más, hasta alcanzar unos brillos y juegos de luces de belleza insuperable. Sin duda Tatiana había dejado su corazón tan rebosante de amor y virtudes, que podrían compartirlo con otros mil niños, y los ángeles agradecieron el espectáculo con sus mejores cánticos, y la promesa de volver cada noche. Al despertar, ni Adrián ni Andrea vieron nada extraño, pero se sintieron con fuerzas para comenzar el día animados, dispuestos a llegar a ser los niños que su madre habría querido.
Así, sin dejar de echar de menos a su mamá, Adrián y Andrea crecieron como unos niños magníficos y singulares, excelentemente bondadosos, que tomaban ánimos cada día del corazón tan rebosante de amor y virtudes que les había dejado su madre, y de la compañía de los miles de ángeles que cada noche acudían a verlo brillar.
Autor: Pedro Pablo Sacristán
Ver los corazones de los niños es el espectáculo favorito de los ángeles. Por la noche, cuando los niños duermen, sus corazones brillan intensamente con un brillo de color púrpura que sólo los ángeles pueden ver, y se sientan alrededor susurrando bellas canciones. Esa noche esperaron en la habitación de Adrián y Andrea miles de ángeles.
Ninguno de ellos había dejado de estar triste por la marcha de su madre, pero no tardaron en dormirse. Cuando lo hicieron, su corazón comenzó a iluminarse como siempre lo hace, poco a poco, brillando cada vez más, hasta alcanzar unos brillos y juegos de luces de belleza insuperable. Sin duda Tatiana había dejado su corazón tan rebosante de amor y virtudes, que podrían compartirlo con otros mil niños, y los ángeles agradecieron el espectáculo con sus mejores cánticos, y la promesa de volver cada noche. Al despertar, ni Adrián ni Andrea vieron nada extraño, pero se sintieron con fuerzas para comenzar el día animados, dispuestos a llegar a ser los niños que su madre habría querido.
Así, sin dejar de echar de menos a su mamá, Adrián y Andrea crecieron como unos niños magníficos y singulares, excelentemente bondadosos, que tomaban ánimos cada día del corazón tan rebosante de amor y virtudes que les había dejado su madre, y de la compañía de los miles de ángeles que cada noche acudían a verlo brillar.
Autor: Pedro Pablo Sacristán
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jueves, 3 de octubre de 2013
Oración de agradecimiento
Hoy, Señor, quiero agradecerte porque sé que constantemente me estás bendiciendo, porque tu mano me sostiene, me infundes fuerza y a cada instante, me acaricias con la suavidad del aire invisible que toca mi rostro.
Oh, Dios, fuente de toda ternura y bendición, permíteme descubrirte, encontrarte en mi camino, advertir tu presencia en los pequeños detalles con que a diario me sales al encuentro. Que de la mano de María, mi Reina y Madre, pueda alabar tus maravillas.
Amén
jueves, 19 de septiembre de 2013
¿Aún cree usted en ese libro?
Un señor de unos 70 años viajaba en tren y a su lado iba un joven universitario que estudiaba su libro de ciencias, mientras el anciano leía un libro de portada negra. El joven percibió que se trataba de la Biblia, abierta al Evangelio de Marcos. Sin ceremonia el muchacho interrumpió la lectura del otro y le preguntó: Señor, ¿usted todavía cree en ese libro lleno de fábulas y cuentos? Sí, mas no es un libro de cuentos, es la Palabra de Dios. ¿Estoy equivocado? Pues claro que sí. Creo que el señor debería estudiar la historia universal.
Desde hace más de 100 años la revolución francesa mostró la miopía de la religión. Solamente personas sin cultura todavía creen que Dios hizo el mundo en seis días. El señor debería conocer un poco más lo que nuestros científicos dicen de todo eso. Y. . . ¿es eso lo que nuestros científicos dicen sobre la Biblia? Bien, como tengo que bajar en la próxima estación no tengo tiempo de explicarle, pero déjeme su tarjeta con su dirección para mandarle material científico por correo. El anciano entonces con mucha paciencia le dio una tarjeta al muchacho. Éste, al leer el nombre allí impreso, salió cabizbajo, sintiéndose más pequeño que una ameba.
La tarjeta decía lo siguiente: “Profesor Doctor Louis Pasteur, Director general del Instituto de investigaciones científicas, Universidad de Lille.
Por: Taringa.Net
martes, 3 de septiembre de 2013
La dieta del cristiano
El texto de Hebreos 12, 1 nos introduce diciéndonos que para poder caminar en la fe, debemos despojarnos de todo aquello que nos estorbe; en palabras dietéticas, hemos de entender que tenemos que ‘bajar de peso’ y quitarnos el estorbo del pecado.
¿Cómo realizar este tipo de dieta?
1. Los ojos. Nuestros ojos son la ventana de nuestra alma, usemos la vista que el Señor nos ha regalado para contemplar su creación, en vez de mirar programas que sólo despiertan nuestro morbo, veamos, por ejemplo, un buen documental que nos edifique, que nos dé cultura, conocimiento.
2. Los oídos. Hay que tener mucho cuidado con lo que escuchamos, la letra de muchas canciones, por ejemplo, últimamente son ofensivas y dañinas. Un discípulo del Señor no pierde el tiempo escuchando tonterías, chismes, albures o pláticas absurdas; por el contrario, tiende a agudizar su oído para escuchar la voz de Dios, que le habla a través de los acontecimientos cotidianos.
3. Hablar. Hay quienes hablan pestes de las personas, quienes difaman a los demás con tal de que se quiten de su camino… las palabras salidas de nuestra boca, muchas veces con toda intención perjudican, hieren, comprometen y dañan, ¡hay que tener cuidado!
Efesios 4, 29 dice: “No salga de sus bocas ni una palabra mala, sino la palabra que hacía falta y que deja algo a los oyentes”.
4. Los pensamientos. Los virus que atacan el alma comienzan controlando nuestros pensamientos arrastrándolos lejos de una vida cristiana. Filipenses 4, 8 nos dice: “Piensen en lo verdadero, en lo que es digno de respeto, en lo recto, en lo puro, en lo agradable, en lo que tiene buena fama, en toda clase de virtudes, en lo que merece alabanza”. En la mente se originan los actos humanos, ¡cuánto cambiaría nuestro mundo si todos vigiláramos nuestros pensamientos!
5. Alimento. Para bajar de peso es esencial cuidar el balance alimenticio. 1Pedro 2, 2 nos enseña: “Como niños recién nacidos, busquen con ansia la leche espiritual pura, para que por medio de ella crezcan y obtengan la salvación”. Esta leche, este alimento lo encontramos principalmente en la Biblia, en las enseñanzas de Jesús, de la Iglesia, y muy palpablemente en la ejemplar vida de tantos santos: hombres y mujeres que orientaron sus vidas hacia el Reino de Dios.
Anímate, pues, y empieza una dieta muy cristiana, comencemos a quitarnos esos feos gorditos que nos produce el pecado. Aquí se mencionan sólo algunas ideas, pero podemos encontrar otras muchas maneras para alcanzar nuestro objetivo: aprender a correr el maratón de la vida que tenemos por delante.
Que tengas un excelente día y que Cristo Maestro te bendiga.
Por: http://bit.ly/17xAypK [adaptación]
3. Hablar. Hay quienes hablan pestes de las personas, quienes difaman a los demás con tal de que se quiten de su camino… las palabras salidas de nuestra boca, muchas veces con toda intención perjudican, hieren, comprometen y dañan, ¡hay que tener cuidado!
Efesios 4, 29 dice: “No salga de sus bocas ni una palabra mala, sino la palabra que hacía falta y que deja algo a los oyentes”.
4. Los pensamientos. Los virus que atacan el alma comienzan controlando nuestros pensamientos arrastrándolos lejos de una vida cristiana. Filipenses 4, 8 nos dice: “Piensen en lo verdadero, en lo que es digno de respeto, en lo recto, en lo puro, en lo agradable, en lo que tiene buena fama, en toda clase de virtudes, en lo que merece alabanza”. En la mente se originan los actos humanos, ¡cuánto cambiaría nuestro mundo si todos vigiláramos nuestros pensamientos!
5. Alimento. Para bajar de peso es esencial cuidar el balance alimenticio. 1Pedro 2, 2 nos enseña: “Como niños recién nacidos, busquen con ansia la leche espiritual pura, para que por medio de ella crezcan y obtengan la salvación”. Esta leche, este alimento lo encontramos principalmente en la Biblia, en las enseñanzas de Jesús, de la Iglesia, y muy palpablemente en la ejemplar vida de tantos santos: hombres y mujeres que orientaron sus vidas hacia el Reino de Dios.
Anímate, pues, y empieza una dieta muy cristiana, comencemos a quitarnos esos feos gorditos que nos produce el pecado. Aquí se mencionan sólo algunas ideas, pero podemos encontrar otras muchas maneras para alcanzar nuestro objetivo: aprender a correr el maratón de la vida que tenemos por delante.
Que tengas un excelente día y que Cristo Maestro te bendiga.
Por: http://bit.ly/17xAypK [adaptación]
jueves, 29 de agosto de 2013
Para mí la vida es Cristo
El ser humano busca a Dios. Cuando vive con lucidez comprende en el fondo de sí mismo que esta búsqueda es la ley interior de su existencia. Sin embargo, enceguecido a consecuencia del pecado y confundido por las múltiples fascinaciones que el mundo le presenta, muchas veces no sabe dónde buscar.
¿Hacia dónde orientar la propia existencia? ¿A quién seguir? ¿Qué enseñanza, qué ejemplo, para encontrar el camino correcto y responder a ese anhelo profundo de plenitud, de felicidad? Muchos modelos se publicitan en este mundo, "ídolos" con promesas que pretenden responder a nuestras aspiraciones, desde las más externas hasta las más profundas y lo son de diverso tipo: actores de cine, cantantes de moda, ciertos políticos, gurús y maestros de nuevas religiones, etc. A veces el modelo que se nos ofrece es simplemente el de la masa amorfa: "haz lo que todos hacen". Pero, ¿conducen todos ellos a responder plenamente a nuestros anhelos más íntimos de permanencia y despliegue? La respuesta sabemos que es negativa. Hay en todo ser humano una como necesidad de encontrar un Maestro y Modelo que responda completa y verdaderamente a su sed de infinito y felicidad.
Por: bit.ly/12RdpNa
lunes, 26 de agosto de 2013
Proclame al Señor toda la persona
Que yo vea con tus ojos,
Que yo hable con tu lengua,
Que yo oiga con tus oídos,
Que yo guste lo que tú gustas,
Que mis manos sean las tuyas,
Que mis pies sigan tus pasos,
Que yo ore con tus oraciones,
Que yo trate con tu trato,
Que yo celebre como tú te inmolaste,
Que yo sea tú y tú estés en mí, de tal modo que yo desaparezca.
Dígnate servirte de esta lengua para cantar a Dios por todos los siglos; de este corazón para amarlo; de este pecador, el más desgraciado, para exaltar ‘Yo soy el Buen Pastor, Yo quiero misericordia’.
Beato Santiago Alberione, Que yo ame con tu corazón, 37.
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viernes, 23 de agosto de 2013
En bicicleta con Dios...
Al principio veía a Dios como el que me observaba, como un juez que llevaba cuenta de lo que hacía mal, como para ver si merecía el cielo o el infierno cuando muriera. Era como un presidente, reconocía su foto cuando la veía, pero realmente no lo conocía.
Pero luego reconocí a mi Salvador; parecía como si la vida fuera un viaje en bicicleta, pero era una bici de dos, y noté que Dios viajaba atrás y me ayudaba a pedalear.
No sé cuando sucedió, no me di cuenta cuando fue, que Él sugirió que cambiáramos lugares, lo que sí sé es que mi vida no ha sido la misma desde entonces.
Mi vida con Dios es muy emocionante. Cuando yo tenía el control, yo sabía a donde iba. Era un tanto aburrido, pero predecible. Era la distancia más corta entre dos puntos. Pero cuando él tomó el liderazgo, él conocía otros caminos, caminos diferentes, hermosos, por las montañas, a través de lugares con paisajes, velocidades increíbles. Lo único que podía hacer era sostenerme; aunque pareciera una locura, él sólo me decía: "¡Pedalea!".
Me preocupaba y ansiosamente le preguntaba, "¿A dónde me llevas?" Él sólo sonreía y no me contestaba, así que comencé a confiar en él. Me olvidé de mi aburrida vida y comencé una aventura, y cuando yo decía "estoy asustado", él se inclinaba un poco para atrás y tocaba mi mano.
Él me llevó a conocer gente con muchos dones, dones para compartir y aceptar, ellos me dieron esos dones para llevarlos en mi viaje; nuestro viaje, de Dios y mío.
Y allá íbamos otra vez. Él me dijo: "Comparte estos dones, dalos a la gente, son sobrepeso, mucho peso extra". Y así lo hice... a la gente que conocimos, encontré que en el dar yo recibía y mi carga se hacía ligera.
No confié mucho en él al principio, en darle el control de mi vida. Pensé que la echaría a perder, pero él conocía cosas que yo no sabía acerca de andar en bici... secretos. Él sabía como doblar para dar vueltas cerradas, brincar para librar obstáculos llenos de piedras, inclusive volar para evitar horribles caminos.
Y ahora estoy aprendiendo a callar y pedalear por los más extraños lugares. Estoy aprendiendo a disfrutar de la vista y de la suave brisa en mi cara y sobre todo de la increíble y deliciosa compañía de mi Dios.
Y cuando estoy seguro que ya no puedo más, Él sólo sonríe y me dice: "¡Pedalea!".
Por: bit.ly/16nOQV9
Me preocupaba y ansiosamente le preguntaba, "¿A dónde me llevas?" Él sólo sonreía y no me contestaba, así que comencé a confiar en él. Me olvidé de mi aburrida vida y comencé una aventura, y cuando yo decía "estoy asustado", él se inclinaba un poco para atrás y tocaba mi mano.
Él me llevó a conocer gente con muchos dones, dones para compartir y aceptar, ellos me dieron esos dones para llevarlos en mi viaje; nuestro viaje, de Dios y mío.
Y allá íbamos otra vez. Él me dijo: "Comparte estos dones, dalos a la gente, son sobrepeso, mucho peso extra". Y así lo hice... a la gente que conocimos, encontré que en el dar yo recibía y mi carga se hacía ligera.
No confié mucho en él al principio, en darle el control de mi vida. Pensé que la echaría a perder, pero él conocía cosas que yo no sabía acerca de andar en bici... secretos. Él sabía como doblar para dar vueltas cerradas, brincar para librar obstáculos llenos de piedras, inclusive volar para evitar horribles caminos.
Y ahora estoy aprendiendo a callar y pedalear por los más extraños lugares. Estoy aprendiendo a disfrutar de la vista y de la suave brisa en mi cara y sobre todo de la increíble y deliciosa compañía de mi Dios.
Y cuando estoy seguro que ya no puedo más, Él sólo sonríe y me dice: "¡Pedalea!".
Por: bit.ly/16nOQV9
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