Mostrando entradas con la etiqueta Palabra de Dios. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Palabra de Dios. Mostrar todas las entradas

jueves, 7 de noviembre de 2013

El Amor


¿Qué es el amor? Más que darle una definición sería observarlo en aquello que realizamos. El amor que bien podríamos traducir en afecto, sentimientos que expresamos diariamente hacia las personas con las cuales compartimos un mismo entorno y espacio.

Hablar del amor hace que viajemos por aquellas experiencia, puede ser cuando recibimos de un ser querido un abrazo o un gran beso, signo de que estaba con nosotros y sentía con nosotros. O aquella experiencia en la que la niña que nos gustaba nos dio el sí de amistad, de novios y nos besamos por primera vez, sintiendo que compaginábamos con otra persona distinta, pero que le gustaban mis cosas y a mí las de ella.

También cuando un amigo me dijo que podía contar con él en lo que quisiera, que en todo momento él estaría ahí para escucharme y para compartir aquello que me sucedía. Así como esto que les acabo de describir podríamos “definir” lo que es el amor. Todos conservamos una definición o aquello que concebimos como amor, pero lo hacemos uno en el momento de su vivencia.

Cuando amamos entregamos todo de nosotros a esa persona o a los estudios si se quiere. No amamos porque sí, amamos porque es nuestra naturaleza, viajar a otros mundos por medio del amor es saber que somos humanos, que somos creación divina hecha para amar. Porque más grande que el resentimiento, que el odio, que la duda, es el amor. Sobrepasa nuestro sentidos y nos desborda a la alegría de poder sentir que veo, que escucho, que palpo, que siento al igual que todos los seres. Que me motivo, que aguardo, que espero en la otra persona, en mis capacidades, más aún en Dios.

Hoy, mañana y siempre estaremos rodeados por esto que es el amor. Dios es amor, y así como es amor está siempre en nosotros, en nuestro corazón. Abrámosle las puertas de par en par que Él entre en nosotros llenándonos de su aliento de vida. No hay espacio para no amar, no hay tampoco espacio para no dejarnos amar, amemos porque no cuesta, amemos porque hemos sido creados para amar.

Por: Nov. Farud Bríñez

jueves, 10 de octubre de 2013

Da alegremente lo mejor de ti


Da alegremente lo mejor de ti:
Da tu tiempo.
Da tu amistad.
Da tu servicio.
Da tu compañía.

Da tu bondad.
Da tu humildad.
Da tu cariño.
Da tu oración.

Da tu sonrisa.
Da tus conocimientos.
Da respeto.
Da justicia.
Da solidaridad.

Da amor.
DA CRISTO a los demás, tu único y mayor bien.

La caridad no es exclusivamente dar dinero, hay muchas más cosas que se pueden compartir y que incluso son más valiosas y generan verdadera fortuna en quien las recibe.
Porque ‘hay más alegría en dar que en recibir’ (Hechos 20, 35), da lo mejor que tienes.
Por: Ángel Arias

viernes, 20 de septiembre de 2013

Demos gracias a Dios


La vida de un ser humano resulta afectada con constancia por diferentes sentimientos, actitudes, momentos que por ser variables pueden ser muy buenos, otras veces sólo buenos y también no tan buenos. Lo que realmente quiero decir con todo, es que el ser humano en medio de sus vivencias, placeres y disgustos siempre tendrá la necesidad de Dios.

Hay algo muy sencillo pero que podría tornarse a algunos como complejo, “dar gracias a Dios”. Dar gracias a Dios no sólo por aquello que nos da, que recibimos, con lo que nos llena el espíritu; dar gracias también por aquellas experiencias que si bien no son las más agradables sabemos que Él nos la permite sólo para nuestro bien. Dios quiere que crezcamos, que el viento algunas veces nos golpee más fuerte de lo que normalmente lo hace, todo para que veamos que Él es grande y que hace maravilla en nosotros.

jueves, 19 de septiembre de 2013

¿Aún cree usted en ese libro?



Un señor de unos 70 años viajaba en tren y a su lado iba un joven universitario que estudiaba su libro de ciencias, mientras el anciano leía un libro de portada negra. El joven percibió que se trataba de la Biblia, abierta al Evangelio de Marcos. Sin ceremonia el muchacho interrumpió la lectura del otro y le preguntó: Señor, ¿usted todavía cree en ese libro lleno de fábulas y cuentos? Sí, mas no es un libro de cuentos, es la Palabra de Dios. ¿Estoy equivocado? Pues claro que sí. Creo que el señor debería estudiar la historia universal.

Desde hace más de 100 años la revolución francesa mostró la miopía de la religión. Solamente personas sin cultura todavía creen que Dios hizo el mundo en seis días. El señor debería conocer un poco más lo que nuestros científicos dicen de todo eso. Y. . . ¿es eso lo que nuestros científicos dicen sobre la Biblia? Bien, como tengo que bajar en la próxima estación no tengo tiempo de explicarle, pero déjeme su tarjeta con su dirección para mandarle material científico por correo. El anciano entonces con mucha paciencia le dio una tarjeta al muchacho. Éste, al leer el nombre allí impreso, salió cabizbajo, sintiéndose más pequeño que una ameba.

La tarjeta decía lo siguiente: “Profesor Doctor Louis Pasteur, Director general del Instituto de investigaciones científicas, Universidad de Lille.
Por: Taringa.Net