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lunes, 11 de noviembre de 2013

¿Por qué confesarse? Humanamente, ¡qué gano!


Una pregunta que algunos se hacen es la siguiente: ¿por qué debo confesarme?, ¿qué beneficios saco?, ¿por qué debo decirle a un hombre mis pecados? Normalmente estas preguntas las hacen fieles con una deficiente formación y educación católica, que poco o nada frecuentan los sacramentos, o bien, que acuden a misa por rutina.

Explicar la doctrina del sacramento de la reconciliación no es mi objetivo; más bien lo que quiero es tocar otro aspecto del sacramento que pocas veces consideramos. Pero antes de comenzar contaré una anécdota. Estando en el confesionario se acercó una persona que por el acento era norteamericano; sinceramente me extrañó un poco, pues los norteamericanos normalmente son protestantes, sólo una minoría son católicos… Él comenzó a hablar y a confesar sus penas, todo iba bien, hasta que en cierto momento me dijo: “soy protestante”.

Admito que me desconcerté un poco, pasada la sorpresa, y digamos con fines pastorales, no quise interrumpirlo y continué escuchándolo. Una vez que se retiró, me pregunté, ¿por qué este hombre se quiso confesar?, ¿por qué no buscó un pastor para que lo escuchara? Puedo imaginar un millón de cosas, lo cierto es que la reconciliación, sigue siendo de utilidad y es frecuentada aunque parezca raro, hasta por protestantes.

En más de una ocasión me he preguntado: aparte de los beneficios del sacramento, ¿qué utilidad humana dará el sacramento? Realmente no es difícil darse cuenta de su ello.

lunes, 28 de octubre de 2013

María Vallejo Nájera, su conversión y consagración


La escritora María Vallejo-Nájera ofreció hace unos días una conferencia sobre el arcángel San Miguel, en la capilla de Santa María de Zamartze (Navarra), con un lleno absoluto de un entregado público que no quería perderse su testimonio.

Anteriormente, la escritora madrileña se había consagrado al arcángel San Miguel, en la iglesia de Santa María de Zamartze, en Navarra, un lugar sagrado tras la aparición del arcángel en 1169.

¿Cómo ha sido la experiencia de consagrarse a San Miguel?
- Muy fuerte, muy hermosa... Espiritualmente un pequeño huracán de amor a Dios, de sentir su protección desde el cielo. San Miguel se siente muy presente en ese precioso y santo lugar. Estoy muy feliz de haber estado. Me emocioné muchísimo al consagrarme al amor y a la protección de San Miguel. Ahora sé, por mi fe, que él estará siempre junto a mí. Ya Io estaba antes... Pero ahora ya no tengo ni la más mínima duda.

miércoles, 10 de julio de 2013

El amor paternal de Dios


Un fuerte viento soplaba en una friolenta noche de marzo en las afueras de un pequeño hospital de Dallas, mientras el doctor entró en el cuarto donde se encontraba Diana Blessing. Ella aún estaba adormecida por la cirugía y su esposo David aguantaba su mano cuando el médico les comunicó el último informe de su recién nacida, la pequeña Danae Lu Blessing. La tarde del 10 de marzo de 1991, complicaciones habían forzado a Diana, con solo 24 semanas de embarazo (seis meses), a tener una cesárea de emergencia para que naciera Danae Lue, la nueva hija de la pareja.

La niña nació pesando solo una libra y nueve onzas y con solo 12 pulgadas de longitud. Los padres sabían que la niña estaba peligrosamente prematura, pero no estaban preparados para escuchar lo que la suave voz del médico estaba a punto de decir.

viernes, 7 de junio de 2013

Sagrado Corazón de Jesús


Oración al Sagrado Corazón de Jesús
Por: http://bit.ly/1bdGjYq

¡Oh Corazón amantísimo de Jesús!, coronado por la Santa Cruz, árbol frondoso que se nutre con tu Sangre Preciosísima!; en unión de todos los Santos y almas fervorosas que en todos los tiempos y lugares te han amado, te adoro, te amo con todo mi corazón; y para darte una prueba más patente de mi afecto, renuevo y te ofrezco las promesas que hice en el santo Bautismo, prefiriendo tu gracia y tu amor a todas las riquezas de la tierra. Dame, en cambio, Señor, los verdaderos tesoros y riquezas celestiales, que son las virtudes de tu divino Corazón que, como flores olorosas brotan al pie de tu Cruz, rociadas y regadas con tu preciosa Sangre. Amén.

miércoles, 29 de mayo de 2013

La relación con Dios es comunicación


Estamos en la posmodernidad. Internet, Cine, Radio, Televisión, Prensa, Música. Es la era digital, nos movemos en el mundo “conectados”; llevando nuestros audífonos al oído, nuestros ojos al PC, nuestro dedos a la pantalla touch y el teclado. Es el siglo XXI y así es el ambiente de la humanidad.

Con todo ello, hay aún un medio que desde la historia está en la actualidad y seguirá estando en todos los tiempos, y que a veces lo alejamos de nosotros o de nuestro sistema de comunicación. El mundo se ha diseñado para mantenernos ocupados, de alguna manera en medio de tanto ruido, preocupación, desespero, desaliento, de no dejarnos pensar, aparece el modelo básico, sencillo, el modelo que podemos comprender. Sin más palabras, el modelo de: hijos, mensaje, Padre, con su respectiva retro-alimentación.

viernes, 26 de abril de 2013

Confesarse


Por: Agustín Filgueiras
Cierto día, al salir de Misa, un amigo dirigiéndose a otro le comentaba:
-Me alegra que por fin hayas decidido confesarte y comulgar
-¿Confesarme yo? Decía el interpelado. No, no soy tan tonto. Los curas no son necesarios, son hombres como tú y como yo. Lo que hago es confesarme con Dios: le cuento lo que me pasa, le pido perdón y listo.

-Es asombroso – respondió su amigo –lo inteligente que eres. La verdad, es posible que tengas razón y que los demás seamos unos imbéciles. Lo que no me cabe en la cabeza es cómo un hombre de tu inteligencia se queda a la mitad.
-¿la mitad? No te entiendo, preguntó a la vez el otro.

-Sí, hombre, contestó. Tú has comulgado y te has arrodillado ante el sagrario. Pues bien, dada tu mente inteligente y abierta, lo más lógico sería que fueras al mercado, compraras un poco de pan, lo consagraras tú, comulgaras y te guardaras el resto en una urna, ¿no? Pero, ¿quedarte a medias?
-Yo no puedo consagrar, ese poder Dios se lo dio sólo a los sacerdotes, y…gracias amigo, me has hecho ver claro. Tengo suerte, aún hay un confesionario.