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miércoles, 20 de marzo de 2013

¡Es hora de hacer aseo!

Por: Ángel David Arias Correa
A continuación te doy la lista de algunos implementos que necesitaremos para asear el interior de nuestra persona:
  • Primero, necesitaremos una buena escoba para barrer todos los malos sentimientos contra nosotros mismos y contra los demás… 
  • Consigue un trapeador, para quitarle el polvo a tus pensamientos y sean cada vez más limpios… 
  • Necesitamos suficiente agua para refrescar nuestra vida de fe… 
  • Utiliza detergente para enjuagar el amor y sacarlo a relucir… 
  • Utilizaremos también un poco de desinfectante para esterilizar los daños causados… 
  • Con el aromatizante armonizaremos nuestras relaciones interpersonales… 
  • Por último, traigamos el suavizante, pues necesitamos ser promotores de paz… 

Ahora sí… ¡como nuevos! Logramos una actitud diferente ante la vida, pues estamos llenos de Dios y listos para sonreír incluso en los momentos difíciles…

jueves, 14 de marzo de 2013

Mirándolo con misericordia lo eligió…


Por: José Miguel Villaverde
El 13 de marzo de 2013, los jóvenes del noviciado esperábamos con muchas ansias saber el nombre del nuevo Papa, televisores, computadores, todo se mantenía fijo en la chimenea del Vaticano que nos anunciaría al nuevo Pedro. Satisfactoriamente, la chimenea expulsó humo blanco ¡el Espíritu Santo y el colegio de cardenales habían llegado a un consenso!, los aplausos no paraban ni en el noviciado ni en Roma, ahora esperábamos el anuncio.

Y se vio abrirse las cortinas del balcón papal y el cardenal protodiácono nos mantuvo en vilo por unos instantes hasta que hizo el anuncio: “Giorigium Marium sanctae romanae Ecclesiae cardinalem Berboglio”, por un momento, atónitos no lo podíamos creer, Jorge Mario Bergoglio, arzobispo de la ciudad latinoamericana de Buenos Aires había sido electo sucesor de san Pedro, el primer latinoamericano y el primer jesuita en ser elegido para tan alto servicio.

viernes, 15 de febrero de 2013

Una sencilla oración


Por: bit.ly/12MMMFr
Una mujer pobremente vestida, entró a una tienda. La mujer se acercó al dueño de la tienda y, de la manera más humilde, le preguntó si podía llevarse algunas cosas a crédito. Con voz suave le explicó que su esposo estaba muy enfermo y que no podía trabajar; tenían siete niños y necesitaban comida.

El dueño le pidió que abandonara su tienda. Sabiendo la necesidad que estaba pasando su familia la mujer continuó: "¡Por favor señor! Se lo pagaré tan pronto como pueda". El dueño le dijo que no podía darle crédito ya que no tenía una cuenta de crédito en su tienda.

miércoles, 13 de febrero de 2013

¿Qué cenizas quieres para mí, Señor?

Por: José Miguel Villaverde
En el camino hacia la Pascua, la Iglesia propone el tiempo de Cuaresma, por medio del cual, el Pueblo de Dios se encamina con y en Cristo para llegar al corazón del año litúrgico y de la propia fe: el Triduo Pascual contemplando a Cristo muerto y resucitado.

La Cuaresma es entonces, para toda la Iglesia, un tiempo muy valioso de preparación y oportunidad para sumergirse en el conocimiento y la experiencia viva del amor del Padre, animada por palabras y actitudes claves como la oración, el ayuno, la limosna, la reconciliación, la penitencia, el camino por el desierto de la vida, siendo así un tiempo rico en significados, celebraciones, propicias para el encuentro con Dios.

Por tanto, es necesario, en el itinerario cuaresmal, vivir personalmente y en comunidad todo cuanto en este tiempo se nos propone, y aprovechar diligentemente todo lo que en este tiempo de gracia se nos otorga para adentrarnos más en el misterio del amor divino y vivir con creciente entusiasmo y madurez espiritual los momentos cruciales de la historia de la salvación, celebrados en el llamado Triduo Pascual.

martes, 12 de febrero de 2013

¿Qué es la Cuaresma?


Por: aciprensa.com

La Cuaresma es el tiempo litúrgico de conversión, que marca la Iglesia para prepararnos a la gran fiesta de la Pascua. Es tiempo para arrepentirnos de nuestros pecados y de cambiar algo de nosotros para ser mejores y poder vivir más cerca de Cristo.

La Cuaresma dura 40 días; comienza el Miércoles de Ceniza y termina antes de la Misa de la Cena del Señor del Jueves Santo. A lo largo de este tiempo, sobre todo en la liturgia del domingo, hacemos un esfuerzo por recuperar el ritmo y estilo de verdaderos creyentes que debemos vivir como hijos de Dios.

domingo, 18 de marzo de 2012


IV Domingo

Dios envió a su Hijo al mundo para
que el mundo se salve por Él.

En este IV domingo, Jesús suscita una confrontación (juicio). En este tiempo de cuaresma estamos llamados a “obra según la verdad” en relación con la dura realidad de quien sufre. ¿Qué es fruto de las tinieblas? “No se puede ser opresor del hombre y adherirse a Jesús”. ¿Qué representa esto para nosotros? ¿No somos también nosotros como Nicodemo que necesitamos “dejar el Sanedrín” para ser discípulos de Jesús? Infortunadamente, la religión también corre el riesgo de crear marginados. ¿Es nuestro caso?

domingo, 11 de marzo de 2012



III Domingo de Cuaresma
Destruyan este templo y en tres día lo reconstruiré.
En este  domingo, Jesús habla en destruir el templo y reconstruirlo en tres días. Está poniendo de manifesto que Él es el nuevo templo que congrega todas las naciones y que será levantado en tres días haciendo referencia al acontecimiento de la resurrección. Todo esto sucede según las escrituras; Jesús no es un personaje marginal a la fe de Israel, ni un paréntesis extraño en los hechos y de la fe de su pueblo, sino el mismo es la promesa. Cristo es la fuerza de la sabiduría de Dios como diría Pablo explicando  a los corintios, la locura de ser cristiano.  

miércoles, 7 de marzo de 2012


Vía Crucis

Posiblemente la costumbre de contemplar los pasos de la cruz, hay nacido en Jerusalén, con las visitas que hacían los peregrinos a los lugares que fueron marcados con cruces desde los primeros siglos, como lugares especiales, donde habían transcurrido escenas de importancia dentro del camino de Cristo hasta el monte calvario.
A partir del siglo XII, se conocen escritos de los peregrinos, donde se describe la vía sacra, por donde se hacían recorridos de oración, recordando la Pasión del Señor; en 1342, los monjes Franciscanos, recibieron la custodia de los lugares sagrados de Jerusalén, así que probablemente fueron ellos quienes propiciaron la devoción a seguir el camino de la cruz.
Aparentemente se acostumbraba empezar el camino en el monte Calvario y luego ir haciendo el recorrido de regreso hasta la casa de Poncio Pilato; para los peregrinos, se ofrecían indulgencias, perdones y gracias especiales, por visitar y orar frente a determinados lugares de la vía de la cruz, por lo cuál se popularizó aún más hacer el recorrido del vía crucis.

Como muchos peregrinos que querían ganar la indulgencia, no tenían posibilidad de viajar hasta tierra santa, se propuso la reproducción de las estaciones del vía crucis en santuarios en Europa o lugares más accesibles para los creyentes, durante los siglos XV y XVI. El uso del término “Estaciones”, se remonta a las narraciones de los peregrinos de 1460, cuando se rezaban ya 14 estaciones, de las cuales solo 5 se corresponden con las que se rezan hoy en día.
Las estaciones del vía crucis se inscribieron en manuales para el rezo personal de los creyentes; estos manuales o librillos se crearon a partir del libro “Jerusalén Sicut Christi tempore floruit”, escrito en 1584 por Adrichomius. De este libro se tomaron las primeras doce estaciones del vía crucis actual y las demás surgieron de las representaciones en capillas y conventos que se construyeron en Europa.
En 1837, se establecieron algunos parámetros en torno a la distribución de los cuadritos o imágenes del vía crucis, comenzando desde la pared más próxima al púlpito y distribuyéndose en ese sentido por los muros; en 1686, los Franciscanos fueron autorizados por el Papa Inocente XII, para construir representaciones del vía crucis, donde también pudieran ganarse las indulgencias, como si se visitaran directamente los lugares reales en tierra Santa.
En el año 1731, el Papa Clemente XII, habilitó también la construcción de representaciones del vía crucis, para ganar indulgencias, dentro de cualquier templo, siempre y cuando fuesen construidas por un padre Franciscano, fijando el número de estaciones en 14. En 1742, se promulgó la importancia de que todas las iglesias tuviesen la secuencia del vía crucis en sus muros.
Para 1773, se extendió una indulgencia especial para los crucifijos, utilizados para rezar el vía crucis y que pudiesen ser utilizados por enfermos, prisioneros u otros impedidos para realizar físicamente el recorrido de la cruz, y que solo con sostenerlo en su mano y rezar los padres nuestros y ave marías correspondientes, se obtuviera también la indulgencia o perdón de los pecados.  Hasta 1862 se autorizó a cualquier obispo para erigir las estaciones de la cruz o delegar a alguien para hacerlo, sin necesidad de ser un afiliado de la orden franciscana.

domingo, 4 de marzo de 2012



II Domingo de Cuaresma

Éste es mi Hijo amado.

Jesús se sigue revelando hoy a la Iglesia en medio de los acontecimientos cotidianos; debemos solamente acatar las señales que nos suministran los hechos y darnos explicaciones desde el acontecimiento de la cruz como lo sugiere Pablo en su Carta a los Romanos. Hoy más que nunca se hace necesario leer la historia con los ojos de la fe, casi siempre se nos invita a leer desde las perspectivas ideológicas tan de moda y tan pasajeras. Los cristianos no tenemos que hacer otra cosa sino leerlo bajo la perspectivita de nuestra propia fe. 

miércoles, 29 de febrero de 2012



" La Cuaresma, que nos lleva a la celebración de la santa Pascua, es para la Iglesia un tiempo litúrgico muy valiosos e importante, por eso me alegra dirigirles unas palabras específicas para que lo vivamos con el debido compromiso. La comunidad eclesial, asidua en la oración y en la caridad operosa, mientras mira hacia el encuentro definitivo con su Esposo en la Pascua eterna, intensifica su camino de purificación en el espíritu, para obtener con más abundancia del Misterio de la redención la vida nueva en Cristo Señor." Benedicto XVI

domingo, 26 de febrero de 2012


I Domingo de la Cuaresma

En este Tiempo de cuaresma hoy nos encontramos en el I Domingo de este tiempo de conversión y cambio, de propuesta de una nueva vida y de obtener la gracia de Dios por nuestros compromisos en el cumplimiento de la Alianza realizada con Él desde antiguo y plenificada en Cristo Jesús a través de se resurrección, que nosotros ejecutamos con el bautismo. 

miércoles, 22 de febrero de 2012



MENSAJE DEL SANTO PADRE 
BENEDICTO XVI 
PARA LA CUARESMA 2012
«Fijémonos los unos en los otros 
para estímulo de la caridad y las buenas obras»
 (Hb 10, 24)

Queridos hermanos y hermanas


La Cuaresma nos ofrece una vez más la oportunidad de reflexionar sobre el corazón de la vida cristiana: la caridad. En efecto, este es un tiempo propicio para que, con la ayuda de la Palabra de Dios y de los Sacramentos, renovemos nuestro camino de fe, tanto personal como comunitario. Se trata de un itinerario marcado por la oración y el compartir, por el silencio y el ayuno, en espera de vivir la alegría pascual.
Este año deseo proponer algunas reflexiones a la luz de un breve texto bíblico tomado de la Carta a los Hebreos: «Fijémonos los unos en los otros para estímulo de la caridad y las buenas obras» (10,24). Esta frase forma parte de una perícopa en la que el escritor sagrado exhorta a confiar en Jesucristo como sumo sacerdote, que nos obtuvo el perdón y el acceso a Dios. El fruto de acoger a Cristo es una vida que se despliega según las tres virtudes teologales: se trata de acercarse al Señor «con corazón sincero y llenos de fe» (v. 22), de mantenernos firmes «en la esperanza que profesamos» (v. 23), con una atención constante para realizar junto con los hermanos «la caridad y las buenas obras» (v. 24). Asimismo, se afirma que para sostener esta conducta evangélica es importante participar en los encuentros litúrgicos y de oración de la comunidad, mirando a la meta escatológica: la comunión plena en Dios (v. 25). Me detengo en el versículo 24, que, en pocas palabras, ofrece una enseñanza preciosa y siempre actual sobre tres aspectos de la vida cristiana: la atención al otro, la reciprocidad y la santidad personal.
Ante un mundo que exige de los cristianos un testimonio renovado de amor y fidelidad al Señor, todos han de sentir la urgencia de ponerse a competir en la caridad, en el servicio y en las buenas obras (cf. Hb 6,10). Esta llamada es especialmente intensa en el tiempo santo de preparación a la Pascua. Con mis mejores deseos de una santa y fecunda Cuaresma, os encomiendo a la intercesión de la Santísima Virgen María y de corazón imparto a todos la Bendición Apostólica.


Vaticano, 3 de noviembre de 2011

BENEDICTUS PP. XVI




Ante casi 8 mil fieles presentes en el Aula Pablo VI en el Vaticano, el Santo Padre exhortó, hablando en español, a que "durante la Cuaresma, a imitación del Señor, sintamos cómo Dios fortalece nuestro espíritu y nos da la victoria, pese a las zozobras de la vida presente".

Benedicto XVI alentó además a que en Cuaresma los fieles encuentren "nuevo valor para aceptar con paciencia y fe cualquier situación de dificultad, aflicción y de prueba, sabiendo que el Señor hará surgir de las tinieblas el nuevo día".

"Y si somos fieles a Jesús siguiéndolo por el camino de la Cruz, el claro mundo de Dios, el mundo de la luz, la verdad y la alegría, nos será dado de nuevo".

El Papa explicó que en la Iglesia antigua, la Cuaresma era el tiempo en el que los catecúmenos iniciaban su camino de fe y conversión para recibir el bautismo.

Poco a poco, todos los fieles fueron invitados a vivir este periodo de renovación espiritual. De este modo, "la participación de toda la comunidad en los diversos pasajes del itinerario cuaresmal subraya una dimensión importante de la espiritualidad cristiana: gracias a la muerte y resurrección de Cristo, la redención alcanza no a unos pocos, sino a todos".

El Papa explicó que "el tiempo que precede la Pascua es un tiempo de 'metanoia', el tiempo del cambio, del arrepentimiento; el tiempo que identifica nuestra vida y toda nuestra historia con un proceso de conversión que se pone en marcha ahora para encontrar al Señor al final de los tiempos".

La Iglesia denomina este tiempo "Cuadragésima", tiempo de cuarenta días, con una referencia precisa a la Sagrada Escritura, ya que "cuarenta es el número simbólico con el que el Antiguo y el Nuevo Testamento representan los momentos principales de la experiencia de fe del Pueblo de Dios".

"Es una cifra que expresa el tiempo de la espera, de la purificación, del retorno al Señor, de la conciencia de que Dios es fiel a sus promesas, (…) un tiempo dentro del que es preciso decidirse a asumir las propias responsabilidades sin aplazarlas ulteriormente. Es el tiempo de las decisiones maduras".

Noé transcurre 40 días en el arca a causa del diluvio, y luego ha de esperar otros 40 antes de poder bajar a tierra firme. Moisés permanece 40 días en el monte Sinaí para recoger los Mandamientos. El pueblo hebreo peregrina 40 años por el desierto, y goza luego de otros 40 de paz bajo el gobierno de los Jueces.

En el Nuevo Testamento, Jesús se retira a orar al desierto durante 40 días antes de iniciar la vida pública, y, después de la resurrección, instruye a los discípulos durante 40 días antes de ascender al Cielo.

La liturgia de la Cuaresma, señaló el Papa, "tiene como fin favorecer un camino de renovación espiritual –a la luz de esta larga experiencia bíblica– y, sobre todo, de imitación de Jesús, que en los 40 días que pasó en el desierto nos enseñó a vencer la tentación con la Palabra de Dios".

"Jesús se dirige al desierto para estar en profunda unión con el Padre. Esta dinámica es una constante en la vida terrena de Jesús, que busca siempre momentos de soledad a fin de rezar al Padre y permanecer en íntima y exclusiva comunión con Él, para volver luego en medio de la gente".

En este tiempo de "desierto", continuó el Santo Padre, "Jesús es asaltado por la tentación y las seducciones del maligno, quien le propone una vía mesiánica alejada del proyecto de Dios porque pasa a través del poder, el éxito, el dominio, en lugar de pasar por el amor y el don total en la Cruz".

Benedicto XVI señaló que la Iglesia peregrina por el "desierto" del mundo y de la historia, formado por el aspecto negativo de la realidad: "la pobreza de palabras de vida y de valores, el secularismo y la cultura materialista, que encierran a la persona en el horizonte mundano de la existencia sin ninguna referencia a lo trascendente".

"En este ambiente, el cielo sobre nosotros es oscuro, porque está cubierto por las nubes del egoísmo, la incomprensión y el engaño. No obstante, también para la Iglesia de hoy el tiempo del desierto puede transformarse en tiempo de gracia, ya que tenemos la certeza de que, incluso de la roca más dura, Dios puede hacer brotar agua viva que refresca y restaura".

Al término de la catequesis, Benedicto XVI saludó en varios idiomas a los peregrinos; hablando en polaco, subrayó que "el ayuno y la oración, la penitencia y las obras de misericordia" son los principales medios para preparar la celebración de la Pascua.

El Papa dio también una especial bienvenida a los fieles del Ordinariato Personal de Nuestra Señora de Walsingham, erigido hace poco más de un año, dentro del territorio de Inglaterra y Gales, para los grupos de sacerdotes y fieles anglicanos que desean entrar en plena comunión con la Iglesia Católica. 


Miércoles de Ceniza
Tiempo de cuaresma

Cuaresma: tiempo para la conversión  

Hoy la Iglesia nos invita a realizar tres signos adicionales que acompañan la celebración de este día: la oración, la limosna y el ayuno. La oración, como un encontrarse frente a frente con Dios, entablar un diálogo directo con Él, como se hace de padre a hijo, es el encuentro con el Padre amoroso, que escucha, comprende y ayuda, no juzga ni condena, pero exhorta al cambio y al arrepentimiento de nuestras malas acciones. La limosna, como un encontrarnos con el hermano que sufre, que padece necesidades, y además identificar en él la presencia de Cristo sufriente… la limosna ayuda a tomar conciencia de la necesidad del otro, y que nosotros también tenemos una gran necesidad: la de obviar el pecado de omisión, tomando conciencia de nuestro deber con el prójimo amándolo como nos amamos a nosotros mismo.  

viernes, 17 de febrero de 2012



Cuaresma: Conversión e identidad cristiana

El significado del 40

El número 40 nos indica un largo proceso de conversión, de examen interior, de análisis de los propios actos. Los 40 años de estadía del pueblo de Israel en el desierto, camino hacia la tierra Prometida nos invitan a reflexionar sobre nuestro proceso en búsqueda del Reino de Dios, nuestra “tierra Prometida”, analógicamente hablando.
Este Largo proceso de búsqueda y de encuentro final, es un anticipo de la búsqueda del fiel cristiano en su proceso de encuentro con Dios hasta conseguido. El pueblo debió atravesar muchas dificultades en su caminar mientras se iba purificando para llegar al momento definitivo de su entrada en la Tierra prometida. 
En el caso de Jesús, sus 40 días en el desierto son una muestra anticipada de lo que todo fiel cristiano tiene que enfrentar para cumplir con su misión; una vez acepta el encargo del Señor deberá afrontar múltiples tentaciones que le intentarán sacar del camino, pero Jesús enseña cómo pueden ser vencidas esas tentaciones en cuanto se acepte al Espíritu Santo, pues fue Él quien llevó a Jesús al desierto para acompañarlo y confortarlo en los momentos más complicados.   


jueves, 16 de febrero de 2012


Cuaresma: Conversión e identidad cristiana

La invitación concreta de la Cuaresma es:

  • Realizar un examen interno, de conciencia, para verificar cómo está nuestra relación con Dios.
  • Ser consciente de nuestra condición de bautizados, pues ello nos hace ser hijos de Dios y miembros de la iglesia a la cual pertenecemos y dentro de la cual estamos llamados a ejercer una misión.
  • Toma conciencia de la misión que nos ha sido encomendada, aun a sabiendas de que encontraremos obstáculos que debemos vencer y tentaciones que tenemos que enfrentar.
  • Fortificar con la oración nuestra fe para pedir que el Espíritu del Señor sea el que nos guíe, nos conduzca, nos señale el camino más apropiado para ejercer nuestro ministerio, ya sea laical o sacerdotal, pero siempre en aras crecimiento del Reino de Dios.   





miércoles, 15 de febrero de 2012



Cuaresma: conversión e identidad cristiana.

Se quieres comunicar a Cristo a los hombres de hoy con los medio de hoy siendo un sacerdote o hermano dentro de la Sociedad de San Pablo comunícate a centrovocacional@sanpablo.com.co


viernes, 10 de febrero de 2012




Cuaresma: Conversión e identidad cristiana

El miércoles de Ceniza (22 de febrero en este año 2012) marca, en el año Litúrgico, el inicio del Tiempo de Cuaresma. Como su nombre lo indica, es el tiempo de 40 días en los cuales el pueblo de Dios entra en etapa de penitencia tras un proceso de conversión, examen de vida interior, limosna para los más pobres, desposeídos y necesitados, y ayuno como señal de solidaridad con los que no tienen que comer, para compartir con ellos algo de su alimento.
La Cuaresma nos invita a recordar los 40 años del pueblo de Israel en el desierto, luego de hacer huido de Egipto rumbo a la Tierra Prometida; igualmente, nos invita a reflexionar acerca de los 40 días que Jesús permaneció en el desierto, donde fue tentado por el demonio antes de iniciar se vida pública y después de su Bautismo en el Jordán.