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viernes, 13 de diciembre de 2013

La oración del joven sacerdote Bergoglio


El 13 de diciembre de 1969, Jorge Mario Bergoglio, tres días antes de su cumpleaños número 33, fue ordenado sacerdote. Hace hoy de esto 44 años. Algunos días antes, emocionado y feliz, escribió una oración especial que reflejaba su estado de ánimo, y que recoge el diario italiano Avvenire:

“Quiero creer en Dios Padre, que me ama como un hijo, y en Jesús, el Señor, que me infundió su Espíritu en mi vida para hacerme sonreír y llevarme así al Reino eterno de vida. Creo en la Iglesia.

Creo que en la historia, que fue traspasada por la mirada de amor de Dios y en el día de la primavera, 21 de septiembre, me salió al encuentro para invitarme a seguirle.
Creo en mi dolor, infecundo por el egoísmo, en el que me refugio.

Creo en la mezquindad de mi alma que buscar tragar sin dar…, sin dar.
Creo que los demás son buenos y que debo amarlos sin temor y sin traicionarlos nunca buscando una seguridad para mí.
Creo en la vida religiosa.

Creo que quiero amar mucho.
Creo en la muerte cotidiana, quemante, a la que huyo, pero que me sonríe invitándome a aceptarla.
Creo en la paciencia de Dios, acogedora, buena, como una noche de verano.
Creo que papá está en el cielo, junto al Señor.
Creo que el padre Duarte está también allí, intercediendo por mi sacerdocio.
Creo en María, mi Madre, que ama y nunca me dejará solo.

Y espero en la sorpresa de cada día en que se manifestará el amor, la fuerza, la traición y el pecado, que me acompañarán siempre hasta ese encuentro definitivo con ese rostro maravilloso que no sé cómo es, que le escapo continuamente, pero quiero conocer y amar. Amén”.
Por: News.va

miércoles, 11 de diciembre de 2013

La oración de María


Te invitamos a rezar junto a la Virgen María, esta oración que resume toda la razón de su existencia...

Cántico del Magníficat (Lc. 1, 46-55)
«Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo, 
acordándose de la misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre».
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Amén.

Muchas felicidades, hermosa María: Madre, Maestra y Reyna de nuestro corazón.
Recibe muchas bendiciones
●Padres y Hermanos Paulinos●

viernes, 22 de noviembre de 2013

De la Carta del Papa Juan Pablo II a los Artistas


Cecilia de Roma, mejor conocida como Santa Cecilia, según el Martyrologium hieronymianum, fue una noble romana, convertida al cristianismo y martirizada por su fe en una fecha no fácil de determinar, entre los años 180 y 230. La característica especial de esta insigne mujer, es que estando aún en el martirio no dejaba de cantar las maravillas del Señor, a quien había ofrendado todos sus bienes, virginidad y vida entera.

La Iglesia católica (que incluye su nombre en la plegaria eucarística I de la misa) así como la Iglesia ortodoxa conmemoran su martirio el 22 de noviembre.

En la Iglesia católica, es patrona de la música, los poetas, los ciegos (como santa Lucía de Siracusa); y de las ciudades de: Albi (Francia), Ómaha (Nebraska, EE. UU.) y Mar del Plata (Argentina).

jueves, 21 de noviembre de 2013

Todos tenemos Fe… ¿No me crees?


El Papa emérito Benedicto XVI nos decía que debemos quitarnos de la cabeza la falsa idea de que la fe ya no tienen nada que decirle al hombre de hoy.

Y es cierto, sólo basta hacer una pequeña reflexión para darnos cuenta de que todos tenemos fe. Y es que, para poder SUBSISTIR, el ser humano, además de las mínimas condiciones básicas de vida, necesita fe, creer. Así, vamos viendo que creemos en cientos de cosas, situaciones y personas, aunque no nos demos cuenta.

Por ejemplo, creemos en el médico; cuando tenemos algún malestar acudimos a pedir su auxilio, partimos como de un preconcepto: que él puede darnos un tratamiento eficaz para remediar nuestros padecimientos. No necesariamente nos debe constar que efectivamente el médico tiene los conocimientos y la certificación expedida por cierta universidad para que demos por hecho que puede ayudarnos. Le creemos sin más y, generalmente hacemos lo que él nos indica con una fe casi ciega.

De la misma forma, creemos en el farmaceuta que nos da el medicamento prescrito anteriormente por el médico. No es que nos vayamos personalmente a laboratorio a ver que efectivamente se haga la mezcla específica de tales o cuales activos que necesitamos para tratar nuestro malestar. Nuevamente, por fe, creemos que el producto que se nos entrega en la farmacia efectivamente equivale a lo que, por fe, creemos nos ayudará para restablecer nuestra salud.

Lo mismo dígase de cuando, por ejemplo, compramos un boleto de avión. Difícilmente alguien desconfía si es que en realidad el vuelo llegará al lugar adonde lo compró, ¿qué tal que me llevan a otro sitio?, ¿y si el piloto no sabe sobrevolar el avión?, ¿qué tal que la persona que me vendió el boleto me engañó y no me van a prestar finalmente el servicio que requiero? Simplemente actuamos por fe, creyendo sencillamente en un conjunto de personas que aún sin conocerlas, confiamos y tenemos la seguridad de que nos darán un servicio.

Pues bien, en muchas cosas tenemos fe, en muchas personas, y aún sin habernos visto jamás, les creemos. Mas, lamentablemente, en nuestra relación con Dios no sucede lo mismo… tenemos miles de preguntas, algunas de ellas ilógicas incluso; no nos damos cuenta que en Él también debemos tener fe, confiar, creerle.

¿Por qué Jesús no pudo actuar milagros en su pueblo? No hay otra respuesta, sencillamente porque no tenían fe en Él. Sin embargo, otros cientos de hombres, mujeres y niños de otros lugares fueron testigos y receptores de muchos signos milagrosos. La diferencia era que éstos sí tenían fe en Jesús.

Finalicemos nuestra reflexión con este pequeño pensamiento que nos motiva a CREER: No es que deba poseerse una enorme cantidad de fe, con poca basta. Quien tiene fe, aunque en una diminuta porción, lo tiene todo.
Por: Ángel David Arias Correa

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Oración por las vocaciones sacerdotales y religiosas


Dios, Padre y Pastor de todos los hombres:
Tú que quieres que no falten hoy en día
hombres y mujeres de fe,
que consagren sus vidas
al servicio del Evangelio
y al cuidado de la Iglesia,

Haz que tu Espíritu Santo
ilumine los corazones,
y fortalezca las voluntades de tus fieles,
para que, acogiendo tu llamado,
lleguen a ser los Sacerdotes y Diáconos,
Religiosos, Religiosas y Consagrados
que tu Pueblo necesita.

La cosecha es abundante, y los operarios pocos.
Envía, Señor, trabajadores a tu viña.
Amén
Por: foro.univisión.com

jueves, 7 de noviembre de 2013

El Amor


¿Qué es el amor? Más que darle una definición sería observarlo en aquello que realizamos. El amor que bien podríamos traducir en afecto, sentimientos que expresamos diariamente hacia las personas con las cuales compartimos un mismo entorno y espacio.

Hablar del amor hace que viajemos por aquellas experiencia, puede ser cuando recibimos de un ser querido un abrazo o un gran beso, signo de que estaba con nosotros y sentía con nosotros. O aquella experiencia en la que la niña que nos gustaba nos dio el sí de amistad, de novios y nos besamos por primera vez, sintiendo que compaginábamos con otra persona distinta, pero que le gustaban mis cosas y a mí las de ella.

También cuando un amigo me dijo que podía contar con él en lo que quisiera, que en todo momento él estaría ahí para escucharme y para compartir aquello que me sucedía. Así como esto que les acabo de describir podríamos “definir” lo que es el amor. Todos conservamos una definición o aquello que concebimos como amor, pero lo hacemos uno en el momento de su vivencia.

Cuando amamos entregamos todo de nosotros a esa persona o a los estudios si se quiere. No amamos porque sí, amamos porque es nuestra naturaleza, viajar a otros mundos por medio del amor es saber que somos humanos, que somos creación divina hecha para amar. Porque más grande que el resentimiento, que el odio, que la duda, es el amor. Sobrepasa nuestro sentidos y nos desborda a la alegría de poder sentir que veo, que escucho, que palpo, que siento al igual que todos los seres. Que me motivo, que aguardo, que espero en la otra persona, en mis capacidades, más aún en Dios.

Hoy, mañana y siempre estaremos rodeados por esto que es el amor. Dios es amor, y así como es amor está siempre en nosotros, en nuestro corazón. Abrámosle las puertas de par en par que Él entre en nosotros llenándonos de su aliento de vida. No hay espacio para no amar, no hay tampoco espacio para no dejarnos amar, amemos porque no cuesta, amemos porque hemos sido creados para amar.

Por: Nov. Farud Bríñez