Señor, entre tantos jóvenes que había donde yo vivía, sólo en mi corazón sembraste la inquietud de consagración a través del sacerdocio.
Consciente de mis pobrezas y mis debilidades, aquí estoy para hacer tu voluntad, crucé las puertas del seminario, y atrás quedaron las mil cosas que pretendía hacer y ser; y ahora tengo en frente lo único que tú quieres que yo sea, tú sacerdote.
Sé que no me faltará tu gracia como no me faltarán las dificultades. Sé que no me faltará tu providencia como no me faltarán las inquietudes. Aquí estoy Señor, Aquí estoy.
La caridad no es exclusivamente dar dinero, hay muchas más cosas que se pueden compartir y que incluso son más valiosas y generan verdadera fortuna en quien las recibe.
Porque ‘hay más alegría en dar que en recibir’ (Hechos 20, 35), da lo mejor que tienes.
El apostolado en los medios de comunicación “ofrece tantas oportunidades y comporta al mismo tiempo no pocos problemas: una actividad múltiple que exige preparación y competencias específicas, con una actualización constante si se quiere responder efectivamente a los retos del mundo actual", dijo Su Santidad Benedicto XVI al destacar la misión que cumple la Sociedad de San Pablo.
Benedicto XVI recibió en audiencia a los representantes de la Sociedad San Pablo, la congregación fundada en 1914 por el beato italiano Giacomo Alberione y cuyos miembros, presentes en más de 30 (en la actualidad en más de 40) naciones, se dedican a la difusión del mensaje cristiano sirviéndose de las modernas tecnologías de comunicación.
"El vuestro es un apostolado de vanguardia en un campo vasto y complejo” expresó el Santo Padre al agradecer a los Paulinos "el servicio prestado a la propagación del Evangelio mediante los modernos medios de comunicación, siguiendo el ejemplo de vuestro fundador".
La preparación que exige el trabajo en el mundo de la comunicación social debe acompañarse con una "sólida adhesión personal al Divino Maestro", como la del beato Alberione, que pedía siempre a sus discípulos que cultivasen "una robusta vida interior rica de equilibrio y discernimiento", poniendo como ejemplo a San Pablo, que "supo adaptar su anuncio al contexto cultural donde se encontraba pero, al mismo tiempo, no dejó de presentar con franqueza valiente la novedad absoluta que es Cristo", agregó el Papa.
Benedicto XVI recordó después que "desde el Concilio Ecuménico Vaticano II la Iglesia ha reconocido cada vez más el valor y el gran interés de los medios de comunicación para la difusión del Evangelio y la formación de las conciencias".
"Os exhorto por tanto -concluyó- a renovar vuestro compromiso de ser una presencia educativa al servicio de la comunidad cristiana, para que (...) pueda desarrollar una capacidad de comunicación cada vez mejor a imagen del Señor Jesús, en quien la comunicación entre Dios y la humanidad alcanzó la perfección".
La Sociedad de San Pablo agrupa, entre otras publicaciones, Familia Cristiana y es responsable de las Ediciones San Pablo, además de contar con diversas librerías tanto en Italia como en otros países.
Palabras del Papa Benedicto XVI ante la labor de los que están trabajando en apostolados de medios de comunicación difundiendo el Evangelio.
Hoy, Señor, quiero agradecerte porque sé que constantemente me estás bendiciendo, porque tu mano me sostiene, me infundes fuerza y a cada instante, me acaricias con la suavidad del aire invisible que toca mi rostro.
Oh, Dios, fuente de toda ternura y bendición, permíteme descubrirte, encontrarte en mi camino, advertir tu presencia en los pequeños detalles con que a diario me sales al encuentro. Que de la mano de María, mi Reina y Madre, pueda alabar tus maravillas. Amén
Cuando el maestro le regresó las pinturas al alumno, el cuadro había cambiado notablemente. El alumno quedó asombrado; ante sus propios ojos la obra había pasado de mediocre a sublime.
Casi con reverencia le preguntó al maestro: "¿Cómo es posible que con unos cuantos toques, simples detalles, haya cambiado tanto el cuadro?". El maestro le contestó: "Es que en esos pequeños detalles esta el arte".
Si lo vemos despacio, nos daremos cuenta que todo en la vida son detalles…
Los grandes acontecimientos nos deslumbran tanto que a veces nos impiden ver esos pequeños milagros que nos rodean cada día.
Un ave que canta, una flor que se abre, el beso de un hijo en nuestra mejilla, son ejemplos de pequeños detalles que al sumarse pueden hacer diferente nuestra existencia.
Todas las relaciones, familia, matrimonio, noviazgo o amistad, se basan en detalles. Nadie espera que remontes el Océano Atlántico por él, aunque probablemente sí que le hables el día de su cumpleaños. Nadie te pedirá que escales el Monte Everest para probar tu amistad, pero sí que lo visites durante unos minutos cuando sabes que está enfermo.
Hay quienes se pasan el tiempo esperando una oportunidad para demostrar de forma heroica su amor por alguien. Lo triste es que mientras esperan esa gran ocasión, dejan pasar muchas otras, modestas pero significativas. Se puede pasar la vida sin que la otra persona necesitara jamás que le donaras un riñón, aunque se quedó esperando que le devolvieras la llamada.
Los momentos de mayor dicha o dolor se convierten en el cemento que une los ladrillos de esa construcción que llamamos relación. La flor se marchitará, las palabras quizás se las llevará el viento, pero el recuerdo de ambas permanecerá durante mucho tiempo en la mente y el corazón de quien las recibió.
Se piensa a veces que la felicidad es como sacarse la lotería, un suceso majestuoso que de la noche a la mañana cambiará una vida miserable por una llena de dicha. Esto es falso, en verdad la felicidad se finca en pequeñeces, en detalles que sazonan día a día nuestra existencia.
¿Qué esperas entonces?
Escribe esa carta, haz esa visita, levanta el teléfono. Hazlo ahora, mientras la oportunidad aún es tuya. No lo dejes para después por parecerte poca cosa.
En las relaciones no hay cosas pequeñas, únicamente existen las que se hicieron y las que se quedaron en buenas intenciones... Recuerda siempre que la vida está hecha de pequeños detalles. Por: bit.ly/1amftOU
Los religiosos de la Sociedad de San Pablo tienen la misión de vivir y dar a Jesucristo como Camino, Verdad y Vida, con los medios más rápidos y eficaces que la tecnología y el mundo ofrece. Por tal razón, no se limita a una parroquia o a determinados sectores, sino que se propone evangelizar el universo entero.
El espíritu apostólico es el de la modernidad, que se transparenta en los distintos contenidos religiosos, sociales, culturales, tecnológicos, etc., con los que alimenta al mundo. La vida del paulino se vive en plenitud en la medida en que vive y da a Jesucristo a todos los hombres con todos los medios.
Nuestra existencia se expresa en la variedad de contenidos que hacemos públicos, contenidos llenos del espíritu de Dios, quien cada día alimenta este gran apostolado. Aunque el apostolado paulino ha traspasado el marco de los apostolados de la Iglesia Católica estamos en el gran reto de hacer que los medios se santifiquen y se llenen del espíritu y la palabra de Dios.
Somos una congregación religiosa fundada por el P. Santiago Alberione. Las fuentes de nuestra espiritualidad giran en torno a Jesucristo Divino Maestro y María Reina de los Apóstoles. Nuestro carisma es el de Vivir y Dar a Jesucristo Camino, Verdad y Vida a través de los medios de comunicación social, así como lo hizo el apóstol San Pablo.
Nuestro apostolado lo realizamos en los cinco continentes, queriendo extendernos cada vez más para que la Palabra de Dios sea conocida y vivida por los hombres de buena voluntad.
Muchas personas hacen dieta, quieren quitarse algunos kilos de encima porque están con sobrepeso. Los cristianos, movidos por nuestra Fe tenemos una dieta especial que nunca falla. Hoy vamos a referirnos al sobrepeso que nos genera el pecado.
El texto de Hebreos 12, 1 nos introduce diciéndonos que para poder caminar en la fe, debemos despojarnos de todo aquello que nos estorbe; en palabras dietéticas, hemos de entender que tenemos que ‘bajar de peso’ y quitarnos el estorbo del pecado.
¿Cómo realizar este tipo de dieta? 1. Los ojos. Nuestros ojos son la ventana de nuestra alma, usemos la vista que el Señor nos ha regalado para contemplar su creación, en vez de mirar programas que sólo despiertan nuestro morbo, veamos, por ejemplo, un buen documental que nos edifique, que nos dé cultura, conocimiento.
2. Los oídos. Hay que tener mucho cuidado con lo que escuchamos, la letra de muchas canciones, por ejemplo, últimamente son ofensivas y dañinas. Un discípulo del Señor no pierde el tiempo escuchando tonterías, chismes, albures o pláticas absurdas; por el contrario, tiende a agudizar su oído para escuchar la voz de Dios, que le habla a través de los acontecimientos cotidianos.
3. Hablar. Hay quienes hablan pestes de las personas, quienes difaman a los demás con tal de que se quiten de su camino… las palabras salidas de nuestra boca, muchas veces con toda intención perjudican, hieren, comprometen y dañan, ¡hay que tener cuidado!
Efesios 4, 29 dice: “No salga de sus bocas ni una palabra mala, sino la palabra que hacía falta y que deja algo a los oyentes”.
4. Los pensamientos. Los virus que atacan el alma comienzan controlando nuestros pensamientos arrastrándolos lejos de una vida cristiana. Filipenses 4, 8 nos dice: “Piensen en lo verdadero, en lo que es digno de respeto, en lo recto, en lo puro, en lo agradable, en lo que tiene buena fama, en toda clase de virtudes, en lo que merece alabanza”. En la mente se originan los actos humanos, ¡cuánto cambiaría nuestro mundo si todos vigiláramos nuestros pensamientos!
5. Alimento. Para bajar de peso es esencial cuidar el balance alimenticio. 1Pedro 2, 2 nos enseña: “Como niños recién nacidos, busquen con ansia la leche espiritual pura, para que por medio de ella crezcan y obtengan la salvación”. Esta leche, este alimento lo encontramos principalmente en la Biblia, en las enseñanzas de Jesús, de la Iglesia, y muy palpablemente en la ejemplar vida de tantos santos: hombres y mujeres que orientaron sus vidas hacia el Reino de Dios.
Anímate, pues, y empieza una dieta muy cristiana, comencemos a quitarnos esos feos gorditos que nos produce el pecado. Aquí se mencionan sólo algunas ideas, pero podemos encontrar otras muchas maneras para alcanzar nuestro objetivo: aprender a correr el maratón de la vida que tenemos por delante.
Que tengas un excelente día y que Cristo Maestro te bendiga. Por: http://bit.ly/17xAypK [adaptación]
El ser humano busca a Dios. Cuando vive con lucidez comprende en el fondo de sí mismo que esta búsqueda es la ley interior de su existencia. Sin embargo, enceguecido a consecuencia del pecado y confundido por las múltiples fascinaciones que el mundo le presenta, muchas veces no sabe dónde buscar.
¿Hacia dónde orientar la propia existencia? ¿A quién seguir? ¿Qué enseñanza, qué ejemplo, para encontrar el camino correcto y responder a ese anhelo profundo de plenitud, de felicidad? Muchos modelos se publicitan en este mundo, "ídolos" con promesas que pretenden responder a nuestras aspiraciones, desde las más externas hasta las más profundas y lo son de diverso tipo: actores de cine, cantantes de moda, ciertos políticos, gurús y maestros de nuevas religiones, etc. A veces el modelo que se nos ofrece es simplemente el de la masa amorfa: "haz lo que todos hacen". Pero, ¿conducen todos ellos a responder plenamente a nuestros anhelos más íntimos de permanencia y despliegue? La respuesta sabemos que es negativa. Hay en todo ser humano una como necesidad de encontrar un Maestro y Modelo que responda completa y verdaderamente a su sed de infinito y felicidad. Por: bit.ly/12RdpNa